Nieve teñida de sangre

1860 Palabras
―Tú no eres quién da las ordenes de a quién despedir y a quién no Morsen, yo soy el jefe de esta casa y debes de obedecerme a mí o el que será corrido serás tú, no se para que te tengo aun como mi mayordomo si no eres bueno para eso, le respondes a tu jefe como si tu estuvieras en mi posición y no es así, dime de una buena vez ¿irás a buscar a Arday, nuevamente o no? ―preguntó Brigdoyoon molesto. ―No, no iré a buscar a Arday eso sería rebajarme a ella y eso no lo hare, además le recuerdo, que si usted no hubiera nacido yo hubiera sido el dueño absoluto de todo esto y no estaría aquí rebajándome a usted ―gritó Morsen ante todos los demás empleados. ― ¿Qué es lo que acabas de decir Morse? ¿qué es lo que estas insinuando con lo que acabas de decir? Te doy a partir de hoy medio mes de vacaciones para que recapacites y entiendas tu posición aquí y escúchame bien, no tienes autorizado sacar nada de tu habitación absolutamente nada, te iras con lo que tienes aquí y ahora, Mat hazme el favor de llevar a Morsen a su casa y apartarlo de mi vista ―dijo Brigdoyoon enfurecido ante lo que Morsen dijo. ―Está bien, aceptaré esas vacaciones ―dijo Morsen. Pero está me las pagarás Brigdoyoon Weinzettel, te haré pagar por todos estos años que he recibido tu miserable trato y dinero, susurró Morsen mientras caminaba hacia la limusina. Mientras tanto Arday, estaba preparando un estofado de cena para sus padres, pues quería mostrarle a su madre lo mucho que había mejorado en la cocina, se sentía feliz de estar nuevamente con sus padres después de tanto tiempo, aunque de vez en cuando extrañaba las peleas absurdas que tenía con Brigdoyoon, como cuando discutían por qué libro era mejor o que flores eran más olorosas, sin darse cuenta la semana que llevaba fuera de aquella mansión, no habían cambiado sus sentimientos hacia Brigdoyoon. ―Letty, diles a los demás empleados que no preparen cena para mí, saldré un momento regresaré luego ―dijo Brigdoyoon tomando su abrigo y las llaves de su carro. ―Está bien joven Weinzettel yo les diré ―dijo Letty sin más que preguntar. Weinzettel subió a su carro, mirando la dirección que Mat le había dado de la casa de los padres de Arday, pues quería ser él mismo quién llegara a decirle a Arday que regresara a su trabajo, pues aquella mansión Brigdoyoon la sentía sola desde el día en que Morsen la corrió sin decirle a él, pero él le cobraría muy caro a Morsen lo que había hecho. ―Padres, tomen asiento por favor, ya está lista la cena quiero que prueben mi cuchara y tú también madre para que veas lo mucho que he mejorado en la cocina ―dijo Arday mientras terminaba de servir la comida. ―Está bien hija, pero antes iré a la tienda que está a la vuelta a buscar un pan para complementar nuestra comida ―dijo Grethel la madre de Arday. ―Entendido madre, si quieres yo iré por ti a buscar el pan, el clima está muy fresco puede hacerte daño y darte una pulmonía ―dijo Arday tomando la cesta para ir a comprar el pan. Arday mientras iba caminando hacia la tienda iba recordando los momentos que pasó al llegar a la mansión de los Weinzettel, cuando miró por primera vez a los padres de Brigdoyoon, el corazón de Arday se estremeció al recordar aquel momento, suspiró dándose cuenta que estaba frente a la tienda, entró y cogió un pan, caminó hasta donde se encontraba un señor de mayor edad que era el cajero y dueño de ese lugar, al ver llegar a Arday le sonrió y ella respondió de la misma manera el gesto, sacó el efectivo y pagó, al salir de la tienda, el frío había aumentado de una manera terrible miró hacia el cielo y estaba empezando a nevar, se le hizo extraño a Arday el que estuviera nevando a mitad de Octubre, corrió camino a casa al llegar a casa, sus padres la recibieron con una sonrisa un poco extraños, Arday no entendía lo que estaba sucediendo. ―Hija, ha venido un joven dice que viene a verte es un joven muy guapo con un porte muy elegante, parece que es de dinero ―dijo Grethel la madre de Arday. ― ¿Qué? ¿Un hombre a estas horas? No hay nadie que venga a visitarme a demás nadie sabe dónde vivo madre. ―Hija, querida apresúrense el joven Brigyoon o Brigdo nos espera en la cocina, vayamos a cenar ―dijo Andrés el padre de Arday, esposo de Grethel. ―Padre ¿Por casualidad el nombre es Brigdoyoon? ―dijo Arday ―Sí hija ese nombre, me es complicado pronunciarlo está en la sala esperando a por ti y para que cenemos ―dijo Andrés. Arday no creía lo que su padre le había dicho, corrió hacia la cocina al ver a Brigdoyoon sentado en la mesa esperando a por ella la alegro mucho, los ojos de Arday se cristalizaron al ver a Weinzettel, Brigdoyoon se puso de pie rápidamente al verla, caminó hacia ella y la abrazó, aquello se le hizo extraño a Arday ya que el jamás había mostrado afecto hacia nadie, ni siquiera hacia ella, pero esa felicidad para Arday solo duró unos pocos minutos, debido a que su mente le jugó una mala pasada recordándole que ella ya no trabajaba para él, que el mismo le dio orden a Morsen para echarla de su trabajo. ―Brigdoyoon, deja de abrazarme, deja de ser tan hipócrita una maldita vez en tu vida, que yo sepa no tienes nada que hacer aquí, después de todo yo ya no trabajo para ti, no fue así como lo decidiste aquel día mandando a Morsen a que me echara de la mansión como si yo fuera cualquier cosa ―dijo Arday al oído de Weinzettel apretando los puños. ―Te equivocas Arday, yo podría correr a todo los trabajadores de la mansión pero jamás te correría a ti, ni a Morsen, después de todos son los únicos en los que puedo confiar, si he venido hasta aquí es para que regreses a trabajar a la mansión, Morsen no podrá correrte porque él ya no será tu jefe, si no que seré yo además también he venido a conocer a los padres de la empleada más honesta, honrada y buena amiga que he tenido todos estos años ―dijo Brigdoyoon a Arday y a sus padres. ―Arday, joven, disculpen que interrumpamos está platica, pero la comida se enfría ―dijo Grethel al no entender lo que sucedía entre su hija y ese joven. ―Creo que la señora Grethel tiene razón Arday deberíamos empezar a cenar ―dijo Brigdoyoon yendo hacia el lugar en el que estaba minutos antes. ―Padres, se me había olvidado decirles que está empezando a nevar, creó que este año el invierno vendrá antes de lo esperado ―dijo Arday, luego de agradecer por los alimentos. Brigdoyoon al escuchar lo que Arday había dicho, dirigió su mirada hacia aquella pequeña ventana que estaba frente a él, observando cómo se veía que caían aquellos pequeños puntos blancos de nieve, por unos minutos Brigdoyoon no aparto la mirada de aquella ventana observando y recordando por desgracia la horrible tragedia que pasaron sus padres, aun recordaba a la perfección aquel momento que lo marchó y lo cambió por completo, recordaba que fue en la primer noche de noviembre que unos oficiales tocaron a la puerta informando del trágico accidente, desde ese día Brigdoyoon jamás volvió a ver la nieve, pues esos meses no salía para nada de su habitación, y si lo hacía les pedía a todos que mantuvieran las cortinas cerrada. ― ¡Brigdoyoon! Brigdoyoon, Weinzettel ¿te encuentras bien? Mis padres te han hecho la misma pregunta y tú no has respondido ―dijo Arday tocando el brazo de Weinzettel sacándolo de aquellos recuerdos a los que su mente había viajado tan profundamente. ―Disculpen señores ¿qué era lo que preguntaban? ―dijo Weinzettel a los padres de Arday. ―No importa joven no era nada importante, continué comiendo se le enfriara por completo ―dijo Andrés el padre de Arday. ―Por cierto, hija sí que mejoraste mucho en cocinar ¡que delicioso está este platillo! ―dijo Grethel muy emocionada al probar el estofado que su hija Arday había hecho. ―Me alegra mucho escucharte decir esas palabras madres ―respondió Arday. Después de unos minutos de haber terminado de comer, Weinzettel se levantó de su asiento, retirando los platos hacia el lavaplatos, la señora Grethel fue detrás de él, mientras Arday le ayudaba a su padre a encender el televisor. ―Jovencito, hace rato quise preguntarte algo, no quiero sonar mal educada, mucho menos entrometida, pero respóndeme algo ¿por qué te da miedo la nieve? ―dijo Grethel a Brigdoyoon. ―A qué viene su pregunta señora Grethel ―dijo Brigdoyoon. ―Mi pregunta viene, a que pude ver como tus manos temblaban levemente al momento que Arday dijo que estaba empezando a nevar, tu fijaste la mirada hacia la nieve y aquel movimiento en tus manos se hizo más notorio ―dijo Grethel. ―No sé cómo responder ante lo que acaba de decirme, no quiero sonar grosero con usted ya que ha sido una persona amable conmigo después de que yo fuera tan malo con usted alejando a su hija por tantos años, pero le responderé solo esta pregunta y por favor no vuelva a preguntarme nada más acerca de lo que le diré, mis manos empezaron a temblar de esa manera ya que me recordó a la vez que mis padres murieron fue una noche como esta y desde ese día yo no puedo ver, ni siquiera tocar la nieve, solo suelo recordar que es blanca, pero no recuerdo cómo se siente al tocarla ya que suelen venir a mi mente las imágenes de mis padres en la nieve, en aquella nieve teñida de sangre, en aquel lugar donde mis padres yacían muerto, donde todo mi mundo había terminado, donde mi felicidad se había ido con ellos ―dijo Brigdoyoon sujetando con fuerza un plato de vidrio al punto de romperlo con sus manos. ―Lo siento por haber preguntado eso jovencito, discúlpeme no fue mi intensión hacerlo recordar algo tan doloroso y delicado como eso, sabe quiero decirle algo a usted porque pude notar que mi hija le importa mucho y es que ella al igual que usted, está época del año le afecta mucho ya que varios años atrás alguien muy especial para ella se fue de su vida sin más que decir, es el día de hoy y no hemos sabido nada de él por si la llegará a verla triste quiero que sepa un poco del porqué puede ser ―dijo Grethel, terminando de lavar los trastes.
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