Esto más bien parece una fiesta

1285 Palabras
―Entiendo señora, ahora sé porque ella en esos días pasaba triste, jamás supe cómo ayudarla, más bien lo que hacía era tratarla un poco mal, pero ahora puedo cambiar eso, si me disculpa le iré a pedir ayuda a Arday para que trate mi herida ―dijo Weinzettel mientras apretaba la herida con un trapo. Agatha se había quedado dormida después de llorar por varias horas debido a la noticia que Tania le había dado, no podía creer que fuera verdad se sentó en la cama mirando el retrato que tenía de sus padres en la mesa de noche junto a su lampara, al verla empezó a llorar nuevamente, buscó sus pantuflas y salió de su habitación para que Tania le preparara un té para calmar los nervios, las manos de Agatha temblaban tenía miedo ya que no sabía que haría ella sola con dos empresas, pensó dárselas al hermano de su padre, pero eso significaría que ella no tendría nada, al bajar las escaleras el silencio se hizo notorio en aquella enorme casa, creyó que se debía a que todos guardaban silencio por la muerte de los señores Clorlk, pero se dio cuenta que no era así al momento en que llegó a la cocina y no había nadie ahí, aquello le pareció aún más extraño, corrió en dirección a la habitación de Tania pero la bata se enredó entre sus pies haciendo que cayera al suelo golpeándose el estómago con su brazo, pero eso no la detuvo se levantó y siguió su dirección al llegar a la habitación de Tania se dio cuenta que aquella habitación estaba completamente vacía, camino hacia la habitación de los demás empleados y estaba en las mismas condiciones, se sintió aún peor al darse cuenta que todos la habían dejado sola en aquella situación tan difícil, alguien toco de manera desesperada la puerta principal, Agatha esperó que fuera alguno de los empleados pero no fue así, era el capitán de la marina quién traía noticia de los padres de Agatha, habían encontrado extremidades de unas personas y los oficiales creyeron que eran los padres de Agatha, las llevaron en cajas fúnebres, hasta la casa de Agatha, ella al ver las cajas con los restos del cuerpo de sus padres cayó desmayada, tantas cosas pasaron por la cabeza de Agatha, los oficiales dejaron los ataúd en la sala y salieron de ahí cuando Agatha había recobrado el conocimiento. ―Tania, necesito que vengas a la casa, el capitán de la marina me ha entregado los cuerpos de mis padres, no vengas por mí, hazlo por la memoria de ellos por favor ―dijo Agatha tratando de no llorar al decir aquello. ―Está bien, pero no lo haré por ti, será por la memoria de los senadores Clorlk ―dijo Tania cortando la llamada, ella no sabía cómo reaccionaría al ver los ataúdes de los senadores, de esas buenas personas que un día fueron sus jefes. ―Como quisiera que estuvieran aquí conmigo padres, no sé cómo haré ahora para salir adelante, todo esto me parece tan confuso si los hubiera tratado mejor ustedes seguirían aquí con vida perdónenme, padres donde sea que estén ―dijo Agatha llorando. La muerte de los padres de Agatha había volado por todo Fragmaden, todas las personas importantes del alrededor, habían llegado a dar el pésame a Agatha y a estar en la vela de los senadores Clorlk, Agatha al ver que estaban llegando los hizo pasar a la casa, abrió las puertas del gran pabellón para que tomaran asiento, luego de pasar a ver los ataúdes cerrado de los senadores, Agatha hecha un mar de lágrimas se dirigió a hacer un café, pero recordó que ni eso podía hacer, dándose cuenta que ella jamás tuvo nada, sino que siempre fueron sus padres, se dio cuenta que ella jamás le había importado a alguien. ―Hazte para allá deja que nosotros atendamos a las personas que han venido a dar el pésame ―dijo Tania empujando a Agatha para que le diera lugar. ―Gracias Tania no sé qué hubiera hecho sin ustedes ―dijo Agatha un poco alegre al ver que todos los empleados estaban ahí. ―Deja de llorar y llenar toda la cocina de tus asquerosos mocos, te vez tan patética así, no sé dónde quedo la otra Agatha egoísta y mal humorada que no dejaba que nadie le ayudará ―dijo Tania sonriendo un poco. ―Muchachos ya sabemos cómo atender a toda esta gente, así que hagámoslo por nuestra última vez juntos ―dijo Tania animando a todos los demás empleados. Agatha se encontraba en el extremo donde estaban los asientos de sus padres observando a todas las personas que llegaban a dar su pésame, en un abrir y cerrar de ojo el gran salón estaba lleno de rostros desconocidos para Agatha y los demás empleados. Las horas pasaban y aquel lugar aún seguía lleno de rostros conocidos y otros no, que daban el pésame a Agatha por lo tan delicada noticia. > era el murmullo que se escuchaba en aquel salón entre tanta gente. ―Tania ya escuchaste lo que esas personas están hablando de Agatha en el gran salón, no tienen ni el más mínimo respeto a la memoria de los señores Clorlk ―dijo Ninosca una de las empleadas. ―No, enseguida iré y si escucho decir algo que manche la memoria de los senadores los echo a la calle sin importar que tan importantes sean ―dijo Tania. Tania caminó hacia el gran salón, al abrir las puertas se escuchaba que todos estaban riendo, Tania buscó con la vista a Agatha quién estaba en un rincón del gran salón sentada en una silla llorando por la muerte de sus padres, mientras escuchaba lo que los senadores decían de sus difuntos padres, pero más de ella haciéndola sentir una buena para nada. ―Deberían de tener un poco de respeto por la memoria de los senadores Clorlk, pero por lo que puedo observar les resulta difícil, en vez de que esto sea un velorio parece más bien una fiesta por sus risas insolentes que suenan más bien como unos simples vulgares en vez de comportarse como lo que son unos senadores, el hecho de que los señores Clorlk estén muertos no quiere decir que pueden venir aquí a manchar la memoria de ellos, así que no me importa un carajo que tan importantes sean todos aquí y se me largan de una buena vez ―dijo Tania llena de ira guillando con todas sus fuerzas el mantel que tenía todas aquellas copas de vino alrededor del gran comedor. Todos se quedaron perplejos al escuchar la manera en que hablo Tanía empezando por Agatha, al ver como defendió la memoria de sus padres y ella siendo su hija no pudo hacer ni el más mínimo esfuerzo por enfrentarlos si no que lo único que hizo fue echarse a llorar al escuchar lo que los senadores decían de ella y sus padres. Todas las esposas de los senadores se levantaron rápidamente de aquel salón saliendo por la puerta trasera de la casa en muestra de vergüenza, sus maridos las siguieron, en cuestión de minutos todo aquel lugar quedo completamente vacío, solamente con los que fueron los empleados de los senadores Clorlk.
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