Introducción
Cuando Barry regresó en el tiempo y salvó a su madre. Modificó la línea temporal, creándose así lo que denominaron Flashpoint. Creó diferentes sucesos que, inevitablemente, expusieron a su familia a una serie de cambios.
Poder vivir con su madre y padre era algo que el velocista siempre había deseado con toda su alma desde que Flash Reverso le arrebató a su mamá. Y, ahora, lo había conseguido.
Barry seguía teniendo sus poderes, pero ahí no era el héroe, no, sorpresivamente Wally lo era. Exacto, Wally era Kid Flash. Además, en aquella línea temporal, aún no había conquistado a Iris, pero estaba en "proceso". Por otro lado, Cisco era millonario y Caitlin era oftalmóloga. Sí, no existía el equipo Flash, pero podía vivir con eso.
Aunque no todo marchaba de maravilla, en aquel Flashpoint no se llevaba para nada bien con Joe. Y Iris tampoco parecía llevarse bien con su padre. Ahí, Joe, bebía mucho y no se presentaba a trabajar, hasta el punto de que sería suspendido si llegaba tarde otro día más. Barry lo ayudaba sin que él se diera cuenta, pero las cosas no parecían estar mejorando en su relación.
Además, Eobard Thawne, Flash Reverso, había vuelto a hacer parte de su nueva vida; luego de que evitara que asesinara a su madre. Lo tenía prisionero dentro de una celda de cuatro paredes, dos de cristal y dos de fuertes barrotes, diseñada especialmente para que no pudiera usar sus poderes. Se encontraba en un abandonado almacén. Le llevaba comida de vez en cuando y se aseguraba de que no escapara.
Y, aunque aquella realidad era manejable y podía vivir con ella, había una sola cosa que no sabría si podía aceptarla. Madison no estaba en el Flashpoint. El velocista la había buscado por todas partes, pero la niña no estaba por ningún lado y aquello no lo dejaba sentirse completamente lleno.
Conforme pasaba las semanas, Barry comenzó a darse cuenta de un inconveniente más. Los recuerdos de su real línea temporal, poco a poco se estaban desvaneciendo. Cada vez que usaba su velocidad, comenzaba a perder sus memorias. Según Flash Reverso, olvidaría cada recuerdo, incluso llegaría un punto donde no sabría que él era Flash y, cuando aquello sucediera, el Flashpoint se convertiría su absoluta realidad, ya no podría volver a su línea temporal de origen.
Estaba entre la espada y la pared y aquello lo tenía muy frustrado. ¿Verdaderamente quería olvidarse de todo lo que vivió con sus amigos, con su familia? El beso con Iris, sus recuerdos con Joe, con Cisco, Caitlin... con su equipo.
Y, sobre todo, olvidaría los recuerdos con Madison. ¿Acaso podría vivir sabiendo que nunca más recordaría a la niña o que nunca más la vería? Aunque quería convencerse de que con el tiempo sí podría, de que ahora tenía a sus padres; en el fondo sabía que la amaba demasiado como para decidir olvidarla, para no recordarla nunca más.
Cuando un conjunto de memorias con la niña comenzó a desvanecerse de su mente sin que él pudiera evitarlo, tomó su decisión final.
Ese día, se sentó un momento en las gradas del pórtico en la casa de sus padres y liberó un par de lágrimas. Porque sabía lo que ocurría, sabía lo que debía de hacer, sabía que tenía que restaurar su línea temporal y para eso tenía que dejar a su madre y a su padre morir.
Luego de calmarse y limpiar sus lágrimas, se levantó y decidió ir a ver a sus progenitores por última vez. Quería abrazarlos una vez más, porque sabía que no los volvería a ver, y aquello dolió.
Pero cuando Barry regresó todo a la supuesta normalidad, se dio cuenta de los cambios -algunos más grandes que otros- que había ocasionado en la vida de su familia; como en la relación entre Joe y Iris. En su relación con Cisco y en la vida de Caitlin.
Y, sobre todo, los cambios en la vida Madison.
Si bien era cierto que había muchas similitudes, ya nunca más sería la misma línea temporal a la que pertenecía antes de crear el Flashpoint.
Y sería un error con el que tendrían que vivir para siempre.