― Tienes que hacerlo, es una tradición y no puedes romperla ―Taehyung golpeaba la puerta del cuarto del menor de los hermanos, se había escondido desde que supo la tarde del día anterior de su castigo y se limitaba y enviarles mensajes de texto, donde se oponía a salir.
― ¿Sabes dónde dejó mamá la llave de repuesto? ―susurró Jin, vio a los tres guardaespaldas y detrás de ellos estaba el cajón donde guardaban las llaves, se acercó a este y pidió permiso para poder abrir el cajón, busco entre las lleves con etiquetas y encontró la que decía "Jiminie" y cerró el cajón.
― En estos momentos apreció que mamá tenga una obsesión con etiquetar las cosas ―Jin insertó la llave y entró a la habitación, un gritito se escuchó seguido de las risas de los mayores.
― Suéltame Jin ¡Ah! ―el de hombros anchos salió de la habitación con Jimin en su hombro, llevándolo como un saco de papas escalones abajo, Jimin pataleaba y amenazaba al mayor con morderle el estómago si no lo bajaba.
― ¿Puede conducir Namjoon Hyung? ―preguntó Jin, a lo que el nombrado asintió sin dudar y tomó las llaves de la camioneta que la señora Kim les había dado para cuando los chicos quisieran salir.
Salieron todos felices, excepto Jimin porque no quería pintarse el pelo, y Yoongi porque quería dormir, y se subieron a la camioneta, Jin lanzó sin tanto cuidado al menor al asiento trasero y aseguró las puertas para que no pudiera salir, casi como un secuestro. Jimin se encogió en el asiento y se cruzó de brazos, con un puchero molesto en su rostro, le haría la ley del hielo a sus tontos hermanos.
― Te verás hermoso con ese color de pelo Mochi, ya verás ―Jimin no respondió, marcando aún más su puchero, Hobi rio al verlo, ya que le recordaba a su hermanita y un sentimiento de nostalgia lo invadió fuerte.
― Con todo respeto, vas a parecer un algodón de azúcar multisabor; rosado el pelo, rojo por tus mejillas y blanco por lo demás. Casi como una Nusita ―Yoongi dijo y todos en la camioneta comenzaron a reír, todos menos Jimin, quien abrió la boca indignado y rodó los ojos con molestia.
― Con todo respeto, nadie le pidió su opinión ―Jimin contratacó, haciendo que los dos guardaespaldas corearan un "uh" y los hermanos lo miraran con los ojos bien abiertos, su hermanito no era de hablarle así a otras personas, menos cuando no las conoce del todo.
― Te veías más bonito calladito enano.
― Se vería mejor si no existiera ―Jimin soltó sin pensar y al ver que habían llegado a centro comercial se bajó rápidamente del auto, no queriendo discutir más con el molesto pelimenta. Yoongi lo miró con molestia y se molestó más cuando recibió un golpe en el hombro, de parte de Namjoon.
― Ese pequeño no va a dejarse humillar Yoon, suerte con él ―Namjoon rio por última vez y se bajó del auto. Jin y Tae siguieron a Jimin, quien ya les llevaba varios pasos de ventaja y lo abrazaron, felicitándolo disimuladamente por no dejarse molestar, pero Jimin los apartó e ignoro, siguiendo con la ley del hielo, como un niño pequeño.
Jimin solía hacerlas con frecuencia, intentando parecer rudo y causar temor, pero causaba todo lo contrario y le parecía tierno a sus hermanos, una vez mantuvo la ley del hielo por dos semanas, pero se rindió cuando dio el cumpleaños de Jin. Cuando llegaron al salón al que siempre iban, una chica de pelo morado los saludó con emoción, por ser clientes frecuentes conocían a todas las que trabajaban ahí.
― ¡Chicos, que bueno verlos! Por el día que es, apuesto que alguien perdió la tradición del tinte. A ver ¿quién fue el perdedor de este año? ―Jimin levantó un poco la mano, aún con cara de molestia, Yann rio por eso y apretó una de las mejillas del menor. ―ven Jimin, sea cual sea el color que te haya tocado, te verás bellísimo ―Jimin asintió con una pequeña sonrisa, Yann le subía el ánimo.
Los demás tuvieron que sentarse en el cómodo sofá de espera, bueno, así fue hasta que los dos hermanos decidieron cortarse el pelo y Jin habló de un tratamiento de Argán para el cabello, Yoongi vio una revista en una mesita y al ver la portada decidió verla, salía un chico de alguna banda y abajo hablaba que había generado polémica con una pelea, algo de su interés.
― ¿Cuánto crees que cueste un corte de pelo aquí? ―Hobi miraba todo el lugar con admiración, era un lugar muy bonito.
― Un riñón, más un pulmón. Por ahí creo que ronda el precio ―Namjoon contestó y sonrió al ver a una chica con un niño pequeño, éste había roto por accidente un cristal de decoración y su madre estaba histérica intentando ponerlo en su lugar, sin que nadie se diera cuenta.
― Disculpen ―una mujer se acercó a los chicos, con una gran sonrisa. ― ¿quisieran alguna bebida mientras esperan a sus novios? ―los cabellos arcoíris abrieron los ojos exageradamente y negaron al mismo tiempo.
― No, no son nuestros novios.
― No, es un malentendido.
― Qué asco ―los chicos miraron a Yoongi por su comentario, el cual solo restó importancia y miró hacia otro lado. ― ¿qué? No me gusta pelo de chicle ―Namjoon rodó los ojos y volvió a mirar a la mujer, quien reía por su equivocación.
― Agua estaría perfecto, por favor.
― Yo quiero agua también.
― Yo una cerveza ―Yoongi se sintió incomodo por las miradas de las tres personas. ―está bien, un vaso de agua, por favor.
La mujer se fue con una reverencia y en pocos segundos volvió con las bebidas, minutos después los hermanos mayores caminaron hacia ellos con un peinado un poco distinto, pero su cabello se miraba más suave y brillante. Luego el más pequeño llegó e iba con un gorro de lana puesto, lo había llevado para cubrirse.
― Déjame verte Jimin ―Tae intentó quitarle el gorro, pero este lo esquivó.
― Deja, me lo quitaré cuando yo quiera ―Jimin siguió caminando, pero estaba haciendo mucho calor y ese gorro era de lana, quería quitárselo de una vez. Decidió el quitárselo e ignorar los chistes de sus hermanos.
Jimin se detuvo y vio uno de esos anuncios donde ponían un espejo y comenzó a jalar el gorro lentamente, sus hermanos lo miraban desde atrás y abrieron los ojos al verlo finalmente. Su pelo estaba acomodado hacia atrás y eso hacía que se viera tremendamente sexy, jamás habían visto a su hermano de esa forma, pero luego se lo acomodó hacia abajo, haciéndolo ver 100 veces más adorable de lo normal.
Yoongi al ver al menor abrió la boca y tragó saliva, volviéndola a cerrar. Para evitar seguir actuando como un estúpido que babea por su mocoso, prefirió seguir caminando, ignorando los llamados de sus amigos.
"Maldición Min, acabas de decir que no te parece lindo el niño chicle y ahora casi sueltas babas por él"