San Valentín, el día de los enamorados, el día en que todos los amantes escondidos salen a la luz para declarar su amor de la forma más melosa posible. Aunque también estaban los que habían sido rechazados y aprovechaban los descuentos en las tiendas para buscar una segunda oportunidad con: chocolates, peluches y flores. Por eso los hermanos Kim odiaban ese día, además de ser de los más populares en el instituto, también eran de los más codiciados por mujeres y hombres. Ellos no pidieron ser populares, pero la amabilidad, humildad y belleza de los hermanos lo hicieron posible.
Tenían la fortuna que ese día el instituto les permitiera salir más temprano de clases, en eso los hermanos hacían una fiesta pequeña en casa, donde hacían apuestas y cosas divertidas. El único año que uno de los hermanos no estuvo en la celebración fue el pasado, cuando Jimin salía con su ex novio, prometiendo al día siguiente que no volvería a pasar.
Se despertaron con normalidad, solo que, por ser ese día, la institución les permitía no usar uniforme y los tres chicos se vistieron normales, como un día casual. Los tres guardaespaldas los llevaron a la entrada y lo primero que vieron fue al chico Lee—ex novio de Jimin—con un enorme ramo de rosas rojas y un peluche de un oso, Jimin al verlo se escondió detrás de un árbol, logrando que este no lo viera. Unos minutos después ya no estaba, así que aprovechó para salir y seguir a sus hermanos.
—Ese chico nunca se rinde, es detestable— escupió Jin, él había depositado su confianza en Lee, pensaba que realmente quería a su hermanito y que lo haría feliz, vaya payaso terminó siendo.
—Me da pena que siga comprando esas cosas, saben cómo era su situación con su familia. Siempre le dije que dejara de hacerlo— Jimin, a pesar de como terminaron las cosas, sentía pena por la situación de la familia de Lee, pero eso no hace menos terrible lo que hizo.
—Jimin, los tres conocemos lo que hace para conseguir ese dinero y sea como sea su situación es incorrecto—dijo Taehyung molesto, el jamás lo soportó—pero estoy orgulloso que a pesar de lo terrible que fue contigo, siempre te preocupas por los demás—pellizcó la mejilla de su hermano menor y este sonrió.
Entraron a clases y todo estaba tranquilo, hasta que llegaron las repartidoras de flores. Las personas las encargaban anónimas o con una notita y esas chicas las llevaban a cada salón. Jimin recibió 20 flores; rojas, rosas y hasta tres azules. SeokJin recibió 19 de los mismos colores y Taehyung 20, como Jimin. Había un chico en el salón que jamás recibía flores, se llama Soon-Young, era un chico muy guapo, pero a la vez muy reservado.
Cuando la clase terminó Jimin vio esas flores azules en su lugar, las tomó y también una caja de chocolates que llevaba por si le daba hambre, pero estaba completamente sellada. Se acercó al chico rubio y las dejó frente a él.
—Ten, es para ti Soon— el chico lo miró extrañado, sabía que ese chico era muy amable, pero jamás se le había acercado.
—Gracias, no era necesario— sabía que Jimin lo hizo por no haber recibido nada, pero en lugar de sentirse ofendido, se sintió feliz por la amabilidad del chico. Hizo una reverencia y se fue con sus hermanos, quienes lo miraban orgullosos.
—Es idéntico a papá— Jin sonrió al recordar y a pesar de todo Taehyung lo hizo también. —la viva imagen de él— cuando vieron a Jimin acercarse sonrieron como si nada y comenzaron a caminar.
En la entrada estaban sus guardaespaldas, parecía que acababan de despertar—ya que parecían zombies—y tenían los trajes un poco desarreglados. Cuando estaban delante de ellos los tres mayores se sorprendieron de ver las manos y mochilas llenas de regalos, peluches y flores. Al comenzar a caminar unos gritillos agudos se escucharon atrás.
— ¡Jin Oppa! —gritó otra vez esa chica desde atrás, se detuvieron y era Soora, una chica menor por un año.
— ¿Necesitas algo Soora? —preguntó amable como siempre, haciendo que la chica se sonrojara hasta las orejas.
—S-solo quería entregarle un presente Oppa, uno pequeño— Jin vio el globo en forma de corazón atado a un pequeño osito rosa, sonrió por el regalo y lo aceptó.
—Muchas gracias—la chica se despidió y siguieron su camino a casa.
Cuando llegaron dejaron sus zapatos en la entrada y Jin fue a la cocina en busca de floreros, unos tres o cuatro alcanzarían. Colocaron las flores en su sitio y los regalos en sus cuartos.
—Wow, a mi jamás me dieron esa cantidad de cosas— dijo Namjoon, al ver el montón de rosas y chocolates en la mesa del comedor.
—A mí una vez me dieron una cucaracha muerta, y fue el gato de mi vecino—dijo Yoongi con cara de asco al recordarlo. —un lindo detalle.
—Yo he recibido, pero cuando jugábamos a Valentín secreto— Hoseok restó importancia y se sentó en el sofá, acomodando la corbata.
Luego de unos minutos los dos hermanos mayores bajaron los escalones con ropa para andar en casa, llevaban unas mantas y almohadas al sofá de la sala, hasta que el timbre sonó. Tae dejó las mantas a un lado y se encaminó a abrir la puerta, al hacerlo nadie veía quien estaba ahí, pero se sorprendieron al ver que el pelinegro cerró la puerta con fuerza, dándose la vuelta despreocupado.
— ¿Quién era? —preguntó Jin extrañado, quizá había sido uno de esos niños que hacían bromas de tocar el timbre y correr.
— ¿Quién crees tú? —el timbre volvió a sonar y tocaron la puerta desde afuera, Taehyung rodó los ojos y el mayor entendió.
— ¡Jimin, lo hechas tú o lo hago yo! —Tae gritó y una cabellera pelinegra se asomó por el espacio de la barandilla, y bajó los escalones.
— ¿Quién es? —no recibió respuesta y cuando abrió la puerta un suspiro cansado salió de sus labios. —Lee, por favor ve a tu casa— Jimin bufó y pasó sus manitos por su rostro al ver al mayor arrodillado.
—Amor, sé que no me darás otra oportunidad, pero al menor acepta los regalos ¿sí? Sé que te encantaban las rosas y el chocolate amargo— Jimin rio internamente por lo que dijo y quiso golpearlo.
—Mis flores favoritas son las Magnolias y me da náuseas el chocolate amargo—Jimin vio como el rostro del chico se volvía pálido. —Es gracioso que aún nos confundas, eso le gustaba a él, no a mí—Jimin estaba a punto de cerrarle la puerta, pero Lee colocó su pie.
—Ya lo olvidé y en serio quiero estar contigo, lo dejé por ti— Jimin entrecerró los ojos por lo dicho, estaba cansado de él y quería vengarse, aunque sea una pequeña venganza.
—Soole bebé, tienes razón— Jimin acarició el pelo del chico y este lo miró atónito, levantándose rápidamente por su logro. —Ven mamá hizo el pastel que te encanta— Jimin le tomó la mano y Lee celebró internamente por haberlo conseguido, todos los que estaban dentro de la casa miraban a Jimin con la boca abierta.
—Jimin ¿qué diablos haces? —Taehyung estaba más que molesto, vio a su hermano llorar a mares por ese tipo y ahora estaban de la mano.
—Tae, mi Lee bebé merece otra oportunidad—dijo, todos quedando en shock. —voy por tu pastel—cuando Jimin se fue a la cocina Lee sonrió arrogante, Taehyung caminó para golpearlo, pero fue detenido por Hoseok.
Jimin salió con un vaso de agua y un pedazo de pastel en un plato desechable, caminó hacia él con una sonrisa y cuando Lee iba a hablar le lanzó el agua de vaso, haciendo que abriera la boca por el susto, luego sin darle tiempo ni de respirar estrelló el pedazo de pastel en su rostro, sonriendo al final.
—Jamás volvería contigo, es tonto el que si quiera pensaras que era verdad— Jimin empujó a Lee hacia la entrada y lo dejó en el marco, este al estar indignado tomó los regalos y se fue sin decir nada. — ¡Adiós Lee bebé! —Taehyung y Jin corrieron hacia Jimin y lo abrazaron con todas sus fuerzas, entusiasmados por ver a su hermanito en acción.
•••
La pijamada que suelen hacer el día de San Valentín iba de maravilla, los hermanos pidieron pizzas, sodas y más chucherías. Compartieron comida con los guardaespaldas, pero la fiesta era exclusiva de ellos.
—Es hora de la tradición del cabello— Jin sonrió por el momento más esperado, el juego consistía en que todos escribían un color de pelo en un papelito, dos contrincantes peleaban en algún reto que se le ocurra al perdedor del año anterior y si esa persona pierde, deberá teñirse el cabello del color que aparezca.
—No quiero— Jimin se lanzó al suelo, el año pasado casi perdía, pero logró ganar por poco.
—El reto será... ¡Twister! —Jin gritó emocionado y Tae como Jimin bufaron, ambos eran malos en el juego.
Se posicionaron en la alfombra y estaban por jugar, los colores de pelo estaban puestos en papeles. Jin gritaba los movimientos y por un momento nada parecía ir tan mal, por mala suerte Jimin estornudó, haciéndolo caer y perder.
— ¡Gané! —gritó Taehyung y Jimin se quedó acostado en el suelo por la vergüenza de la derrota.
—Ahora escoge un papel— Jin le tendió la gorra con ambos papeles, Jimin había escrito un color decente, pero no sabía el de su hermano.
— ¡No, no, no pienso teñirme de rosado!
Y las risas de todos se escucharon en la casa, hasta de los tres guardaespaldas que miraban desde arriba. Cuidar a esos mocosos no era tan malo.