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856 Palabras

A la mañana siguiente Noah amanecía con un nuevo brazo sobre su cuerpo. El pequeño Aaron le había pedido quedarse a dormir con él y en mitad de la noche se había pasado del colchón que le había preparado hasta su cama. Aquella nueva sensación de brindarle protección a un pequeño tan maravilloso, estrujó un poco su corazón. Comenzaba a quererlo y a juzgar por el hermoso día que habían pasado en la reserva, Aaron también sentía lo mismo. Se levantó con cuidado y lo tapó con la manta. Era algo temprano para un día sábado y pensó que podía dejarlo dormir un rato más. Comenzó a calentar agua para tomar unos mates y buscó algunas galletitas en su alacena. Pensó que a Aaron le gustaría que lo esperara con un desayuno especial. Luego se sentó en una de las banquetas de su cocina y encendió

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