-Me quedo detrás de la mesa un buen rato, solo escucho alguno que otro gemido, de paramilitares heridos, el lugar está hecho un desastre, menos yo, como si hubiese salido apenas de la casona, guardo mi cuchillo de carnicero, y camino por el lugar un rato, encuentro a un paramilitar arrastrándose, empuño mi cuchillo de carnicero de nuevo, le corto la garganta. Hay dos sujetos uno al lado del otro, piden por ayuda, y me les ofrezco, aún conservo mi buen corazón, a uno de los paramilitares lo apuñalo, a su compañero le hago lo mismo, de pronto veo una figura que entra, puedo decir que casi endemoniada, solo gruje como un animal en defensa de su vida. Es un contagiado, luego entra otro, y otro más, son más que yo, son más fuerte, más rápidos, creo que se le dificulta la vista, el lugar está ll

