-El zumbido en los oídos se ha calmado, que mal recuerdo, me levanto un poco aturdido, busco mi cuchillo de carnicero que lo he dejado, quiero quitarme de encima el chaleco antibalas, me pesa un montón, cuarenta kilogramos de peso, no se la hora, quizá sea más del medio día, tal vez no, lo único que quiero en estos momentos es salir de este lugar. Salgo de aquel lugar, tambaleo, me apoyo en las paredes, me duele todo el cuerpo, el peso que llevo no es de mucha ayuda en estos momentos, pero debo estar loco si lo dejo, tengo que buscar una máscara antigás, a no ser que ya esté contaminado, me convierta más tarde en un contagiado come gente, porque no son capaces de comerse a los animales. Me siento muy débil, caigo sobre mis rodillas porque me es imposible sostenerme con ayuda de las paredes

