El día seguía avanzado, Braulio quedó en su empresa muy contento por todo lo que me estaba pasando, sentía que su vida mejoraba teniendo a su esposa a tu lado. Mientras que Cristina decidió ya ir a la suya y resolver un par de cositas, contenta por todo lo que vivió en esta mañana. Recordó la promesa de Braulio, de darle tiempo, solo le dio un beso en la frente, suficiente para ella, sanar sanar su corazón era lo primordial. Ámbar despidió a su padre con una sonrisa, más radiante que otros días, con su teléfono en mano y específicamente en i********:, de algo le sirvió estar en la reunión y escuchar su nombre completo. Julián Guedel, su amor a primera vista. —Tiene buen humor tu amigo, no pare de reír —confesó Cristina riendo, cada tema hablado fue lleno de chiste. —¡Uy sí!, es más lo

