Abrí los ojos, sentía los parpados pesados tarde segundos aproximadamente en darme cuenta que estaba colgada del techo con las manos atadas y los pies en el aire a la gravedad. – Por fin has despertado–me dijo haciendo estallar mi corazón de dolor sentía que me desechaban el alma–. – ¿Qué haces que te pasa por que haces esto?– pregunte en un intento de gritar pero el dolor en la garganta y el nudo en mi estómago no me lo permitía–. – Enserio todavía preguntas– rodó los ojos– yo soy el despiadado asesino que buscas con fervor–. – No, claro que no pedro es– dije intentando olvidar que sabía que pedro tenía un cómplice– – Quien mi hermanito ja,ja,ja no sé si te había comentado que era mi hermano a ese también lo asesine le corte

