Era Pedro que estaba tirado en un charco de sangre, intente hablarle preguntarle por mi hija pero nada no me respondía estaba casi inconsciente, lo moví le gritaba sentía que mis cuerpo no respondía mi niña por dios que le hice que le hice a él para que me hiciera eso yo solo era su jefa jamás le hice ningún mal, lloraba desconsoladamente quería golpearlo pero su mirada me suplicaba piedad, su rostro sangraba y yo no entendía de donde era tanta sangre hasta que me percaté de que le habían cortado la lengua, entonces entendí que él no era el asesino o su cómplice quería silenciarlo, pero por más que pensaba quien pudiera odiarme tanto como para hacerme tanto daño la cabeza no me daba, sentí nauseas por la escena y comencé a vomitar, escuche el sonido de una patrulla llegar y Salí del

