Dolía tanto... Dolía demasiado y quería olvidarlo, quería sacarme ese sentimiento del fondo de mi corazón, no volver a sentir aquel dolor nunca más en mi vida...
Quiero dormir, durante un rato largo, dormir hasta que me sienta tranquila y lista para volver a ver el mundo tal cual como es debido. Quiero ver que esa mujer no sea la que esté en su vida, quiero ser yo quien lo esté...
Sentí que, en mi ahogo, alguien tendió su mano justo en mi hombro y con una sonrisa, una voz suave me dijo:
—Todo está bien, él está enamorado, eso es normal.
Era el... Ryan, me veía tan compasivamente como si fuera un pequeño animalito, me sentía protegida y por supuesto comprendía, pero no me sabía muy bien, ver que estaba sucediendo.
—Quiero irme —le dije un poco ahogada y volteando mi rostro hacia él, podría jurar que esto alarmo a Pablo, pero no le di gran importancia...
—Ok — eso fue todo lo que me respondió y entonces me dio un pequeño libro, del cual no tenía ni idea sobre que trataba.
—¿Qué es? —le pregunte interesada, podía ver que me estaba distrayendo del momento.
—Es un pequeño detalle que contiene muchos secretos— me dijo el mientras trataba de contener las lágrimas, que extraño era y ¿Por qué su reacción era de ese modo?
—Entiendo… solo, me tienes un poco inquieta al respecto de muchas cosas ¿sabías eso?
El rio, primera vez lo veo sonreír de esa manera tan extraña. Supongo que algo le sucedía, su cabello rubio no parecía normal y tenía una apariencia demasiado extraña, a decir verdad, no quería saber que le pasaba en realidad
Traté de olvidarme al respecto de lo que vi, mi mente estaba actualmente en la conmoción de que había reventado con la calificación de mi último examen. Matemáticas... Horrible pensar en que esto iba a ser ejecutado de tal manera tan despreciable y para colmo de los males era el último de mis exámenes.
Ahora todo estaba perfectamente jodido: el chico que me gustaba tenía una ballena de novia, lo engañaba, mis padres están más separados que dos calcetines perdidos en la lavadora, tengo un amigo que nunca pensé tener y otra que tiene el carácter horrendo (mucho más que el mío) no podría ser peor y ahora, había quebrado matemáticas.
¡HORRIBLE!
No puede ir peor, definitivamente todo va cada vez peor y no parece tener un fin.
¿Podría llegar a ser peor? —últimamente es la pregunta más común que eh llegado a tener— Y, en caso de que lo fuera, pues no creo sea tan malo.
—¿Estás pensando en algo? — me pregunto alguien… ¿Quién sería? Realmente no la conocía del todo o quizás si lo conocía, pero no del todo, eso sí puedo aclararlo.
—¿Quién eres? —pregunte queriendo aclarar mis dudas— no tienes que ser claro, solo consciente de mi duda.
Mi pequeña y delicado cerebro se puso a pensar un poco entre como seria lo regular que debería de haber prometido y lo literalmente increíble que me veía. No me refería al termino de verme "linda o atractiva" si no al modo de verme realmente estúpida. Pero... ¿Saben que?... Me revolucionare, diré que tengo un novio pero en realidad no es de ese modo.
Al menos eso pensaba hasta que pude fijarme en que no podría estar sola... Lo mío en realidad era el sentirme acompañada y tristemente, muy a su pesar esas fueron las palabras de mi difunta tía. En su momento no quise escuchar, pero, estaba claro que debía de hacerlo. Ella era muy sabia y a todo sabio hay que escucharlo si o si, primera vez que esto sucede...
Quiero aclararme...
Fueron mis palabras mas tranquilas desde que lo vi besarse con ella, cada noche que pasaba lo veía entre mis sueños, se repetía la misma escena una y otra vez. Pero, ¿Qué hice mal? Yo, solo me enamore, no pensé en que fuera algo para mi, de hecho nunca lo quise pensar.
Una voz amable y eficaz me interrumpió, era ella, mi profesora preferida que venia a salvarme de mi sueño en plena clase.
—¿Estas al tanto de que debes de hacer en clases el día de hoy?
—Si — esa fue mi respuesta aunque ya sabia que no tenía ni la más remota idea a lo que se refería.
Ella me vió con incredulidad y luego añadió.
—Muy bien... Entonces, te espero en el salón.
Tenía sentido, pues la biblioteca no era exactamente el salón de clases, aunque si era un lugar cómodo para leer y últimamente me la pasaba más tiempo allí que en el salón. Tal vez, porqué "el" no se encontraba cerca la mayoría de las veces.
Entiendo— escuché decir a mi cerebro junto a una gran bofetada cuando vi que el venía con gran afán justo a la puerta... ¿La mía? ¿Dónde se encontraba la biblioteca? No... El iba directo a la salida, en donde se encontraba su novia, muy "feliz" esperándolo, parecía que se puso medio kilo de polvo para la cara y 30 frascos de base.
—¡Increíble¡ — dije para mi misma mientras todos me veían extraña— ¡Esa ballena es más linda que yo! Estoy indignada...—comente mientras giraba mi cabeza de lado a lado.
—¿Cuando ira todo a cambiar de mundo? Parece que todos están locos.
En efecto lo estaban y no era una simple opinión, es que en efecto, no podía creerlo.
Lo confieso, me daba un poco de asco tenerlo cerca, el simple hecho de pensarlo me daba de todo. De igual modo, no tenia nada que ver conmigo, aun así quiero hacerlo feliz aunque me cueste de por si.
Escuché una voz tímida que me habló suavemente— Hola ¿Que libro lees? Y... No quiero ser entrometida pero, ¿No deberías estar en clases con Laura?
¿Quien era esta chica? ¿Porque me pregunta estas cosas? ¿Acaso la conocí en algún lugar? No lo recuerdo pero de ser asi, estoy segura de que algo tengo que ver con ella.
Decidí preguntarle— disculpa que te lo pregunte... —fui interrumpida.
—Soy Dulce, es un gusto conocerte— me dijo tranquila y acomodando la silla que se encontraba tranquila a mi lado— soy tu compañera en la mayoría de las clases.
En lo que la fuí conociendo de a poco, según lo que íbamos hablando. Pude ver que muchos en la universidad la odiaban y en serio la odiaban. Pero ¿Porqué? Es una humana a la final, aunque debe ser por la simple molestia de que según sus comentarios... Tenía mucho dinero y pagaba por todo, que irritante es esto.
El dinero siempre moverá el mundo, aunque no es malo usarlo para las cosas que implican un disfrute. El abuelo de mi madre tenía mucho dinero y siempre hacia lo que quería, sobre todo con las mujeres. Los hombres con mucho dinero ¿siempre hacen eso? ¿buscar chicas con las cuales acostarse? Recuerdo que hace mucho tiempo atrás cuando aún era una niña pequeña e iba directo a la escuela, un Lamborghini de color rojo se posó justo a mi lado y andando muy lento, hizo que girara mi cabeza justo a donde estaba andando.
Con la voz áspera en lo que podía le pregunte: ¿Qué quieres?
Pero, la persona que iba dentro simplemente se limitó a responder—. Nada, o quizás, si…
Un escalofrió recorrió mi espina y entendiendo la situación simplemente entendí que era una niña pequeña, de cabellos rubios, ojos verdes y piel blanca, muy pequeña. Podrían casi meterme en su cajuela y no pasaría nada extraño, mucho menos se preocuparían por mi si algo me sucede, mi madre no se preocupaba por mí y mucho menos lo harían mis demás familiares.
También recuerdo perfectamente que, gracias a mi descontrol de ira, fue todo un caso serio cuando respondí como toda una valiente sus palabras tétricas.
—Largo, no tengo tiempo que perder con ustedes—. Y, luego de eso seguí caminando como si nada, el auto no parecía querer parar y yo tampoco lo haría.
Otra voz resonó dentro del auto diciendo— ¡para! No te muevas, debes de escuchar.
¡Sí, claro, escucha atentamente! — resonó mi cerebro repetidas veces— no puedo creer que estas caminando despacio, escuchando cada palabra que dicen, ¿Qué no entiendes? ¡te quieren robar! Y no precisamente algún objeto.