Una dolorosa mentira

1506 Palabras
Quisiera poder decir que lo escuche, pero no, me detuve en medio de la acera. —ES IRRITANTE ¿SABIAN ESO? — les grite, tras ver que nuevamente me detenían en el camino. —¡QUE TE DETENGAS! — me devolvió el grito, el cual me hizo estallar. —¡Cállate, j***r! Que tipo tan irritante. Para ser una niña era muy precipitada y temperamental, no me comía nada de lo que me decían y siempre me entraba a golpes con todos. ¿Conocido? Si, un niño con problemas severos debido a su padre. Ellos solo me vieron fijamente y cuando vi sus rostros enojados, sabía que hay era, ¡huye! Corrí los más rápido que pude y el auto seguía detrás de mí, pero si algo me enseño el rescate animal es que es buena idea meterte en alcantarillas. Siempre son un buen lugar para esconderte y poder hallar un animalito en búsqueda de un hogar donde quedarse. Así fue, el auto paso justo al lado de la alcantarilla en donde se encontraba, no vieron que me encontraba allí debajo, pero uno de ellos sí que se acercó demasiado, tanto como para acelerar mi respiración. Solo calle y trate de mantenerla baja, para no despertar sospecha… Recuerdo haber escuchado a uno de ellos decir que mis órganos parecían muy jugosos. ¿Quién diablos dice algo como eso? Si, solo un rico que busca alguna obsesión loca. Solo los locos lo hacen, me dijo el alma de mi difunta tía quien últimamente me estaba conversando muy seguido. —Solo los locos lo hacen—. Me dijo el alma de mi difunta tía quien últimamente me estaba conversando muy seguido. En efecto, eran unos desquiciados a los que no debía prestar demasiada atención por los momentos ya que lo que se escondía más que todo en mis pensamientos era la indolora regañada que me daría mi madre cuando viera mi uniforme y sobre todo que me dirían mis profesores al verme. Pero ¿saben algo? Me daría más gracia lo que ellos le dirían a mi madre por dejarme ir sola a la escuela. —Gracioso— pensé y me tente a reír un minuto, pude sentir que él me escucho e hice callar mi risa. Quizás algo en el fondo de mi deseaba morir, quizás algo no iba bien y solo quería desaparecer… solo que aún no debía hacerlo, aun sentía que algo me faltaba. Luego de un tiempo bastante largo al fin se fueron y pude salir de aquel agujero, con enojo sacudí mis ropas y fui directo al colegio en donde me esperaba la portera con una cara de durazno y no de un color dulce realmente me sentía tan desesperada como impacienté por ver su expresión. Su cara en efecto fue épica… me llevaron al médico, pero no sin antes ir al director quien pidió explicaciones de todo. Se las di, llamaron a mi madre y está casi me mata al ver que lo habían hecho. —¿Tengo opción? — fue la respuesta más cercana que le di cuando intento regañarme en frente de todos y la que menos le gusto. No me importaba, a la final ella no estaba nunca para mí. Pero para mi hermano, para mi hermano siempre se encontraba presente las 24 horas del día. Irritante… Crecí de ese modo, nunca cambiare y podría decir que gracias a ella soy fría como el hielo. Pobre del que sea mi pareja. 14 AÑOS DESPUÉS… Apareció ese chico extraño que conocí en la biblioteca (típico ratón de biblioteca era yo) confieso haberlo visto antes, pero en otro lado. Quizás en algún puesto de comida o algo parecido, creo que fue en una tienda de ropa antigua. Si, viajo mucho por esos sitios, me gusta que tengan ropa cómoda y nada apretada. Además, tienen vestidos muy hermosos y me encanta llevar vestido, solo que no en público. Mojigata… Sí, pero prefiero estar conservada, a mis 14 años intentaron violarme y siendo niña fue mucho más horrendo debido a que lo intento mi propio padre. Horrible, ni quiero recordare esto, fue gracias a mi madre que eso no sucedió. Ese chico no sabe lo que me ha pasado y sobre todo que me trata como si me conociera de toda la vida, bueno, digo, el robo su desayuno así que no tengo demasiado que decir al respecto. —¡Hola! — dijo el, hablando del diablo —¿Qué haces? — pregunto, parecía un poco impaciente. —Nada, aquí sentada viendo un libro… ¿acabaste de beberte la saliva de tu novia? — le dije sin precaución y llena de enojo. —¿Qué te pasa? —¿Yo? Nada, no se a quien le pasa que— todos se me quedaron viendo, seguro que se me noto a simple vista el enojo de este con ella. —Emmmm… si tú lo dices, está bien— dijo el, en tono suave y sumiso—¿podemos? — le interrumpí. —No. —Que— volví a interrumpir. —Debo irme, hablamos después o en otro momento, como quieras entenderlo— luego de eso, me levante de donde me encontraba y aunque no lo había hecho. Parecía un poco extrañado al respecto de muchas cosas y sobre todo por mi actitud, aunque no parecía que para el fuera algo normal, quizás esa persona no le daba ni siquiera un poco de atención. En menos de 5 minutos luego de irme de allí, recibí un mensaje... —¡Hola! Oye, ¿Te encuentras bien? Era el, escribiéndome su pregunta debido al drama que había acabado de hacer. Irritante, mucho diría yo... —Hola —respondi a secas cosa que lo hizo preguntar nuevamente. — Oye, ¿Te encuentras bien? Que irritante tener que responder— ¿Porqué lo preguntás?— le pregunté. —¿No puedo? —No dije eso y lo sabes. —¿Te cuesta tanto decírmelo? —Estoy bien, perfectamente bien ¿Y tu? Gran pregunta la que realice. —No, pero, odias a quien me hizo eso y no quiero molestar. —Al menos lo sabes. —Si. —¿Necesitás algo más? —pregunte volteando mis ojos a la cara del profesor. —Si... —Ok —respondi inmediato y provocando la tristeza de este quien luego de 5 minutos me escribió. 5 minutos después... —Hola, será que cuando salgas de clases ¿Podemos hablar? —Si, solo que la pregunta es: ¿De qué? —De algo... Tengo cierta curiosidad, es solo que han habido problemas. —Entiendo. —Si, así que de verdad me gustaría hablar. ¿Porqué me estaría diciendo eso? Se supone que soy su amiga y no tiene porqué darme explicaciones. —Ok... —Otra vez respondes lo mismo— dice el impaciente, pude sentir que asi era— ¿Te encuentras bien? —¿Te fijaste solo por curiosidad de que estoy en clases? —Si, lo siento, solo estoy preocupado. —Estoy en clases, no quiero me molesten en estos momentos. —Si, lo entiendo, solo que me preocupa. —Y te comprendo, pero el maestro acaba de regañarme y detesto eso. —¡Ya, ya, ya! Me retiro a la siguiente clase. —Ok, pero solo lo haces por el simple hecho de que es TÚ clase —dije antipática y con molestia— asi que vete, vete. Pude sentir por un momento el rodamiento de sus ojos. No le di mucha atención la verdad, quise omitir el hecho de que no comprendía en que momento parecía ahora su novia y no su amiga. Realmente quería comprender, solo por si... Algo... ¿estaba cambiando? Pero, si el solo es mi amigo, aunque en breves momentos me encontraba confundida. Debido a esta confusión me dispuse a preguntar directamente a Andrea, no queria molestarla, pero, ella misma saco el tema —Es el quien te escribe? —pregunto meneando el lápiz de su mano, siempre odio los lapiceros y usaba lápiz. —Si, es él —suspire, mientras dirigía mi vista al pizarrón en donde el profesor discutía la clase tranquilamente haciendo unos pequeños dibujos para explicarnos de modo que entendamos. —Es intenso. —¿Viste el mensaje? —Si y también vi el que te acaba de enviar... La vi fijamente y suspiré. >NO ES POR LO QUE CREÉS Me respondió a mi comentario mientras yo lo veía tranquila y seguía pensando en que le sucedía. —Que irritante —dije en voz alta. —Ni que lo digas —respondio ella— es frustrante y con honestidad yo también tengo un secreto. —¿Ah, sí? ¿Cuál? Perdona la pregunta —le dije un poco tímida. Siempre me gustó el chisme y siempre lo amaré. —M–Me gusta Ryan... —¿QUÉ? —grite asombrada —¿Me estás hablando en serio? —le pregunto sorprendida. —Si... —respondio ella. —P-Pero es Gay... — dije casi entre dientes tratando de que nadie escuchará.
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