Muy malas noticias

958 Palabras
Salimos de aquella dirección echando fuego como dos demonios. —¡no puedo creer que ese imbécil se saliera con la suya! —ni yo, pero debemos hacer algo al respecto. No se pueden quedar las cosas así nada más. —ya lo creo, pronto caerá ese maestro, pronto. Mientras salíamos de clases para irnos a descansar cada una a su casa. Me topé con una sorpresa no muy agradable y de la cual no quería saber nada. Pablo estaba en la salida con su novia, la tenía tomada de las manos y eso para mí era la muerte segura de mi corazón. La sangre comenzó a hervirme, pero para mi suerte Andre estaba conmigo, lista para atacar en cualquier momento. Él al verme abrió los ojos con sorpresa, soltó las manos de ella y corrió directo hacia mí. Rodé los ojos al verlo acercarse, pero parecía inquieto en hablarme. —Mira, no ando de humor para ti, así que piérdete. —Pero… solo déjame hablarte. —No. De verdad me estas fastidiando. —Por favor… Seguí caminando sin darle atención, ni siquiera cuando pase al lado de su novia que me veía con cara de querer matarme. Andre caminó detrás de mí y le indicó a Pablo que no me molestara. Él la miró con tristeza y luego a mí hasta que estuvo de pie frente a la puerta de la universidad. Nos quedamos en silencio un rato hasta que ella rompió el silencio y preguntó: —¿Te dolió verlo con ella? —Mucho. —¿Pero por qué? Es su novia al final. —Porque ella no lo quiere ni un poco. —¿De qué estás hablando? —Pregunto, no obtuvo respuesta de mi parte y tampoco quise decir la razón —¡de qué diablos estás hablando! Frene mi andar un minuto y con cara seria respondí la pregunta insistente de Andre. —La vi… caminando con otro chico tomado de la mano cerca de la biblioteca —Andre abrió los ojos, casi se le salen de su asiento —sabes que me gusta estar de biblioteca en biblioteca y ella no estaba exactamente dentro de la biblioteca. —¿Con otro chico? ¿Se besaron o algo? —Más que eso —cruce los brazos—. Parecían muy ocupados en la parte de atrás de la biblioteca, te juro que escuche sus gemidos y yo los vi perfectamente. Si hacemos un resumen vi un porno en vivo. —No puede ser… —Si puede ser y es muy posible, créeme, yo no quiero ver a esa mujer. —¡Pero debemos decirle Karen! —Lo intente —mentí, nunca hable con él, ni siquiera quería verlo. —¿Y? —Y nada, no salió, no pasó, no quería hablar de eso ni un momento. Andre se quedó dando vueltas en el mismo lugar como haciendo un circulo, casi podía ver un hoyo debajo de ella. —¡Ok, ya, basta de dar vueltas! —efectivamente había entrado en pánico total —no hablare con él y tampoco me meteré en su relación. —Deberías avisarle de lo que viste en aquel lugar, Karen, te hablo con sinceridad. —¿Y qué gano yo siendo honesta? Me tratara mal y le creerá más a lo que ella diga que a lo que yo diré. —Muy bien, pues, no digas nada y yo le diré después. —¡No! ¿Acaso estás loca, demente, psicópata? Te tratara igual que a mí y yo lo acabare a palazos, Andre. Ella se ríe y yo frunzo el ceño. No quería que tuvieran problemas y aunque ella era un signo zodiacal que no le importaba ser escuchado, para nada dejaría que opinaran feo de ella. —No inventes, vámonos a casa, es tarde y hay tarea. Su boca formo una gigantesca “O” se llevó las manos a la mejilla y afirmo. —Es cierto, vámonos, se me olvido que tenía una reunión hoy. —Otra cosa importante por hacer. —Sí. —Esa bruja no vale nuestro tiempo. Ella se llevó las manos a la boca e hizo expresión de ofendida a mis palabras. —Que grosera eres, Karen, no te conocía así. —Siempre fui así, no te hagas la que vienes de otro mundo. —No me hago la que vienes de otro mundo, solo me hago la ofendida —me guiño un ojo y continuamos caminando hasta la parada del transporte. Duramos allí conversando unos minutos antes de continuar con la conversación, no tardaba en llegar el transporte y su casa no estaba lejos de allí, siempre me acompañaba a esperarlo y luego se devolvía. —¿No piensas hablar nunca con Pablo? —Puede ser, tal vez, algún día, pero por ahora, no. Andre niega con la cabeza y da un ligero suspiro. —Eso que estás haciendo, está mal, muy mal y en algún momento tendrás que hablar. Y mientras ella se cruzaba de brazos, arrugando el rostro mostrando su total disgusto por mi opinión, solo podía pensar que no quería verlo así, pero como ya le había dicho antes, él le creía en todos los sentidos. Era su novia y yo… su mejor amiga, una simple amiga. La balanza decía que no podía ser más que eso y en cuestión de pruebas o hechos, era ella la que más hechos presentaba, y aunque tuviera una foto de esa mujer con aquel hombre, él seguir mirando en su dirección. —Aunque este mal, no pienso hablarlo con él, solo somos amigos y los amigos no se meten en problemas de pareja. Aparté la mirada, ella hizo un puchero y ahí es donde sentí que tal vez debería ceder.
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