Alex y su beso

1220 Palabras
—Vaya, ¿cómo estás, Alex? —Hola Karen, ¿vas camino a la universidad? —Sí, hoy tengo algunas cosas que arreglar y mucho que hacer, necesito llegar lo antes posible —eché la cabeza hacia atrás y suspiré —lo siento, parezco loca, estoy tan cansada. —Oye… cálmate, entiendo perfectamente ese sentimiento, ya pasé por eso. Levanto una mano y la puso sobre mi cabeza haciendo una ligera caricia. —Tengo mi auto aquí mismo y puedo llevarte. «¡Gracias a Dios! Este hombre era verdaderamente una maravilla creada por Dios». —Suena bien para mí, gracias por la oferta. Para mi mala suerte y como no puedo salvarme del bochorno, mi madre apareció de la nada para referirse a Alex. —¡Dios mío Alex! ¿Cómo estás? —Lo abracé y él la abrazó a ella, ambos tenían una espléndida sonrisa —Escuché que te llevas a mi hija, es muy amable de tu parte. —Mamá... me estás avergonzando... —intervine con las mejillas rojas. —¡Calma! Me voy, me voy, no tienes que ser así. —Llegué tarde y, sinceramente, ya lo habría hecho—, respondí de mala gana. Ambos se miraron mientras yo me cruzaba de brazos, nunca me gustaba que me retrasaran y mí querida madre lo sabía, se tapó la boca avergonzada, luego se despidió de mí y luego de Alex, entré a la casa y la vi perderse allí. —Lo siento si te molestamos con nuestra tardanza. Sé que tienes prisa y no queríamos que tardaras mucho más en llegar—. El hombre caminó hacia su auto estacionado frente a su casa mientras yo caminaba detrás de él con entusiasmo. —No me molestan —respondí secamente —me preocupa que no sea lo mismo, tengo que presentar todo hoy, es el último día de clases y no tengo tiempo para ir más tarde. —¿Que estudias? —El diseño gráfico… Me gusta desde niña y quiero seguir aprendiendo todo lo que me enseñan aquí, después de graduarme iré a otra universidad que ofrezca una carrera. —Pareces muy concentrada en lo que quieres —comentó el joven, abriendo la puerta del copiloto para que se subiera. —Gracias. Cerró y se dirigió a su respectivo lugar. —No hay problema, las damas son tratadas como damas. —Eres un caballero, debes haber hecho muy felices a muchas mujeres. —Lo intenté, pero no salió muy bien. El hombre suspiró y pensó por un momento en confesar lo que pensaba hasta que finalmente lo hizo. —Esas mujeres a las que tratan de maravilla me fueron infieles en más de una ocasión y lo peor es que les di todo de mí. —Me suena familiar —dije mientras miraba por la ventana —me hicieron eso y mucho más —ah regañadientes puse los ojos en blanco. —¿Te fueron infieles? —Pregunta incrédulo ante mi comentario. —Sí, y muchas veces. —No tiene sentido, eres una chica muy enfocada en lo que quiere. —Y tú eres un chico guapo con suficiente potencial para hacer feliz a una mujer— suspire —pero así son las cosas, amigo mío, nadie está satisfecho con lo que tiene. —¿Crees que soy guapo? —¡Dios mío, Alex! —Incluso mi madre piensa que es guapo y tiene sus años encima —me reí en voz alta. —No tenía idea de que te gustaba —tragó saliva mientras se detenía en un semáforo en rojo, su rostro se puso pálido y sorprendido. —¿Estas bien, Alex? te vez muy pálido. Guardo silencio y ante la ausencia de su respuesta solo seguí su mirada hasta que vi lo que lo enfermaba tanto. Una mujer con un vestido amarillo con flores miraba su auto muy atentamente, él estaba completamente atónito incluso cuando el semáforo se había puesto en verde, dejé escapar un suspiro molesto y me dispuse a hacer algo al respecto. —Bueno… creo que es hora de hacer algo —rodé los ojos, tomé su rostro con ambas manos y le planté un beso en los labios, me miró fijamente y abrió los ojos sorprendido, una vez que capté su atención me fui de sus labios —No debes perder el foco por alguien que ya no pertenece a tu vida, Alex. —Y creo que mucho menos en un semáforo. Asentí y me separé de él mirando de reojo la cara de enfado de aquella mujer, me reí y cerré los ojos sacudiendo la cabeza. —Hay que ver lo sencillas de leer que son algunas mujeres —comente entre dientes. Alex no respondió a mi comentario, sino que se centró en seguir conduciendo. En todo el camino estuvo en silencio y no dijo nada, ni siquiera cuando le señalé el camino que tenía que tomar para llegar a la universidad. —Gracias —le dije antes de bajarme, pero me detuvo tomándome la muñeca —¿Qué ocurre? ¿Otra ex en camino? Antes de que pudiera terminar mi combo de preguntas, Alex plantó un beso en mis labios, abrí los ojos lo más que pude, especialmente porque no quería que malinterpretara mi beso anterior... era para ayudarlo a salir de su situación incómoda y ya está. Alex se despegó de mí y dijo: —Es el pago del beso anterior, gracias por la ayuda —me guiñó un ojo y volvió a su calma original —Ya puedes pasar, parece que tus amigos te están esperando. Y efectivamente fue así, Andre tenía los ojos bien abiertos, Ryan no se quedaba atrás, un chico aparentemente nuevo tenía una cara picara como cuando ve una película erótica y al final estaba Pablo, su cara indescifrable solo me decía que estaba muy enojado y sorprendido. —Joder... esto no se ve bien —susurré —Adiós Alex, gracias por traerme —agité mi mano y rápidamente bajé del auto antes de que tuviera otros pensamientos. Rápidamente corrí hacia los chicos mientras Alex me miraba de soslayo y se reía de la cara de Pablo. En un abrir y cerrar de ojos, Alex había arruinado por completo mis planes para hablar con Pablo. Ni bien llegó, desapareció y tomó su teléfono para hablar con su novia, yo seguí con los demás, evitando mostrar que me sentía mal. —Y que fue eso? —Ryan pregunta con curiosidad. —¿Qué cosa? —El beso, tú y ese chico… —intervino Andre señalándome con el dedo y luego al auto que ya no estaba —Te beso y está más que bien, te lo puedes comer con chocolate. —Límpiate la baba que se te está resbalando —bromeé —Te la doy, no me gusta nada y es demasiado mayor para mí. —¿¡Mayor!? ¡Pero si lo que esta es bueno! —Ryan exclamó a todo pulmón. —Shhhh… eres tan cauteloso como un tractor. —¡Ya recuerdo! —Ryan dijo como si le hubieran puesto un chip en el cráneo —¿Quieres trabajar conmigo en un campamento? —¿En un campamento? —Levante una ceja. Ryan se quedó en silencio mientras asentía y sonaba el timbre, era hora de ir a clase.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR