Invitación tardía

1109 Palabras
El pensamiento del profesor Ricardo rondaba por mi cabeza, aún estaba preocupada de que haría ese hombre en nuestra contra después de no solo romper su compromiso. Parece que más que su compromiso le dolió que rompiéramos su reputación en la escuela, las chicas que ese día estuvieron alegando casos con él se alejaron y el desapareció por un tiempo. —¡Karen! —Susurro Ryan bajito haciendo el sonido de un ligero rechistar entre sus dientes para llamar mi atención —préstame un momento atención, ya tendrás tiempo para pensar en el chico de antes. Pablo lo volteo a ver con el ceño fruncido, Ryan no le dio la más mínima atención, yo por otro lado sí que le di mucha, después de todo era el chico que me gustaba y no era poco tiempo el que llevaba al tanto de él. —¿Qué sucede? Tienes mucho afán, me parece, ¿Por qué tanto lio? —Es sobre el campamento, ¿te animas a ir? Nos van a pagar por ser maestros allí, bueno, algo parecido. —¿Algo parecido? —Seremos algo así como recreadores, son maestros, ¿no? —Sí, algo parecido —repetí sus propias palabras —la paga no me vendría mal, necesito comprar ciertas cosas y me parece bien. —¿Entonces, si? —Sí. —¡Sí! —gritó en el salón de clases sin importarle quién estaba mirando, ni siquiera al maestro le importaba. Ryan, el tipo de persona con la que me gustaba estar cerca. Era activo, cariñoso, responsable, dinámico y siempre te apoya en todo lo que puede, siempre que puede. Pude ver claramente por qué le gustaba Andre y sin dejarlo ir le pregunté. —Andre, ¿planeas ir con nosotros? —Sí. —Ya me dijo que sí. Respondieron al mismo tiempo, vi a Ryan levantando las cejas y frotándose las manos, Andre sonrió y negué con la cabeza. Estos dos eran un caso serio y si a Ryan le gustaran las mujeres, estaba más que seguro de que terminarían juntos. —Bueno… bueno, no digas más, te acompaño, ¿cuándo empieza ese campamento feliz? —Este fin de semana. —¿Mañana? Me lo hubieras dicho antes, ¿cuánto hace que lo sabe Andre? —Hace una semana —dijo, sin darle tiempo a Ryan para mentir. —Lo siento, amiga, no quería darte la opción de decir que no. —¡Dios mío! Si no te mato, es un milagro, Ryan. —Lo sé —sonrió, moviendo un poco las caderas en el asiento. Suspiré con frustración, Ryan me mataría uno de estos días. Pasó el tiempo y Pablo no decía ni una palabra, lo veía de reojo anotando en su libreta o haciendo fotos en la pizarra sin prestarme un ápice de atención y en cierto modo tampoco quería, el tema de su novia me hizo daño y me negué a meterme en medio de ellos dos. Además de que ya me había visto besando a Alex, no éramos nada, pero aun así me vio hacerlo y eso le restaba puntos. Las clases terminaron y el primero en salir fue Pablo. Andre, Ryan y yo lo miramos con cierta incertidumbre, estaba más que claro que algo andaba mal con él, pero nadie se atrevía a preguntarle. «Estoy bien» Su típica respuesta cuando le preguntabas si estaba bien y que todos estábamos cansados ​​de escuchar. No hicimos más caso a su asunto y cuando salimos lo vimos irse en el auto con sus padres. Siempre iba con ellos desde que empezó la universidad y de hecho los conocí un par de veces cuando me llevaban cerca de mi casa. —Nos vemos mañana —le dije a Ryan, agitando mi mano para despedirme. —Cuídate —dijo Andre, haciendo lo mismo. —¡Adiós chicas! —Nos contestó muy animado y siguió su camino hacia quién sabe dónde. Caminé con Andre hasta la parada del autobús hablando de maquillaje, el campamento, clases, tareas y muchas otras cosas hasta que terminé hablando de Pablo. —¿De verdad lo dejarías ir tan fácil? —me pregunta con una ceja levantada —no parece que quieras, te he visto vigilarlo todo el día. —No quiero dejarlo, pero tiene novia, Andre, y eso es un problema. —Claro… una novia que no lo quiere, pero para ti es lo mismo que tener una novia fiel y constante. La miré con cierta indiferencia, como si no supiera lo doloroso que me estaba haciendo Pablo. —Lo llamé muchas veces… y nunca me contestó, me cortó las llamadas y no respondió a mis mensajes de texto. —Está enojado y al ver a Alex, no creo que se le baje el enojo. —No fue mi elección, todo pasó muy rápido —Me llevé una mano a la frente y le di un ligero golpe —Solo quería sacarlo de un lío y terminé metiéndome en otro. —¿Lo sacaste de un lío? —Me pregunta con curiosidad —¿me dices? (…) —Y luego lo besé… Solo quería ayudarlo a olvidarse de esa mujer, ¿sabes lo que me hubiera gustado que alguien me ayudara en mis asuntos con mis ex como lo hice yo? ¡Mucho, me hubiera encantado! Andre me miró con la boca entreabierta, sacudió la cabeza y dejó escapar un suspiro, rodando los ojos. Antes de que pudiera decir nada más vi pasar el tercer bus, ya había pasado muchos otros transportes y no los había tomado porque le estaba contando mi trágica historia a Andre que si por ella fuera se quedaría a vivir conmigo en la parada. —Debo irme Andre, nos vemos mañana en el campamento —agite mi mano para parar el transporte, me subí en el y me perdí de su vista. Al llegar noté que el auto de Alex estaba estacionado frente a mi casa. Un suspiro de molestia salió de mi boca, puse las llaves en la puerta y no fue una sorpresa, allí estaba Alex sentado en el sofá de mi casa esperando a mi madre -seguramente- para ir por unas galletas, el famoso chocolate galletas que se enamoran Hola Karen, llegas temprano. —Hola… —entrecerré los ojos —si llegar a esta hora es llegar temprano para ti, no quiero saber qué es llegar tarde —me reí. Vi a mi madre salir de la cocina con las galletas para ponerlas sobre la mesa en medio de la habitación. —Hola, cariño, Alex me estaba contando cómo lo salvaste de un ex —Me guiñó un ojo y resoplé.
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