Había pasado un año entero desde el diagnostico de Rym. Tuvimos tanto buenos como malos momentos, pero también obtuvimos ese placer de recorrer gran parte del mundo acompañadas de nuestras mascotas, hemos tomado muchas fotos, grabamos videos, y pasó algo que nadie se esperaba. Una tarde estábamos en casa y el timbre sonó unas dos veces, fui a atender, y para mi sorpresa, eran los padres de Rym: __ Carlos, Samantha… Es bueno verlos… __ Me sentía un tanto extraña. La última vez que hablé con la madre de Rym, fue cuando le llamé del hospital para decirle que su hija tenía un cáncer terminal. Recuerdo que en ese momento se había generado una gran conmoción en toda la familia de Rym, nadie se esperaba que fuera a pasar esto. No obstante, ninguno de los dos se había dignado a ir a ver a su

