LAUREN POV Desde esa noche del baile, Mikel anda más encima que nunca. Y no es que me moleste , me encanta cómo me toca, pero últimamente ni al baño puedo ir sola. Mientras esperamos que Fiorella despierte, decidí volver al trabajo. Los chicos regresaron al club, a su rutina. Mikel no estaba muy convencido, pero terminó cediendo. Sé que le cuesta soltarme. Se instaló en su sillón de siempre, mirándome. Y en cuanto tuvo chance, me jaló a un rincón oscuro para un beso apasionado. Me dijo que me amaba, me dio una nalgada juguetona y con media sonrisa soltó: —Vamos, gatita, vuelve al trabajo. Después de esa sesión intensa de sexo, anda más tierno que nunca. No voy a mentir, lo rudo tuvo su gracia. No tanto la parte de follar como tal, sino esa manera de agarrarme, de hacerme sentir que es

