CAPÍTULO 12

2440 Palabras
MASÓN —Tu no puedes hacer esto— mi padre se había enterado que dejaría la manada y eso era algo que, según él, no podía hacer ya que yo era el próximo líder de la manada. —Claro que puedo. Iré a buscar a mi mate— tomé mi mochila y salí de la habitación. —¿Crees que lo encontraras?— cuestiona y yo me detengo. —Si— confirme sin mirarlo. Sabia que si lo hacía me sería más difícil irme. —Y ¿A dónde iras?— cuestiona nuevamente. —Con Louisa, ella me dijo que podía quedarme en su casa el tiempo que quisiera— continue caminando y baje las escaleras, mi madre y mi hermano menor se encontraban en la sala sentados y cuando me miraron se pusieron de pie. Se acercaron a mi e intentaron detenerme —Por favor no te vayas— mi madre se paró frente mío. —Ya esta decidido madre, no hagas esto más difícil— la rodeé y camine hasta la puerta. —Espera— me tomo del hombro —Si esto es lo que quieres no te detendré. Sabia que tarde o temprano harías esto así que adelante ve y busca a ese mate tuyo— me regaló una sonrisa al igual que yo a ella —Nosotros esperaremos con ansias tu regreso. —Gracias— susurre, di media vuelta y me marche hacia la casa de Louisa. Louisa pertenecía a la manada, en su juventud ella era una de las guerreras mas fuertes. Cuando fue el tiempo, se desposo con su mate y en un par de años concibió a su única hija. Ella se gano un puesto muy importante en el consejo de la manada, ella era la segunda al cargo después de mi abuelo. Conforme los años pasaron ella comenzó a pensar diferente, quería formar alianzas con las demás manadas y por un instante casi lo logra. Ella intentaba hacer las alianzas sin que los demás miembros del consejo se enteraran ya que ellos no pensaban de la misma manera. Cuando la manada se entero lo que Louisa hacía, se opusieron. "LAS MANADAS NO DEBEN UNIRSE JAMÁS", así es como todos pensaban, todos a excepción del abuelo, quien fue el único que apoyo los ideales de Louisa. El consejo tuvo que tomar una decisión y todos, a excepción del abuelo, optaron por desterrarla ya que lo que había hecho era un crimen que debía ser pagado con la muerte, pero como el líder la apoyaba su castigo fue el destierro. Nuestra familia no le dio la espalda y la ayudo en su maravilloso plan. Ella acogería a los rechazados, en su pequeña manada no habría distinción si eras omega o alfa, si pertenecías a la nada de lobos negros o no. Ella acogería a todos por igual. Y aquí me tenía, parado frente a su puerta, tocando su timbre y esperando que abriera y me recibiera como uno mas de su familia. Al llegar me instalo en una habitación —Lamento el desorden, esta habitación le pertenece a mi nieto, pero ahora no se encuentra aquí— la habitación tenia un librero repleto de libros sobre licántropos y el único armario se encontraba lleno de ropa. —Puedes poner tu ropa en el armario. Me encargare de sacar esa. Creo que ya no la usa—. Salió de la habitación y comencé a revisar a fondo lo que contenía. Saqué un libro y al ojearlo una fotografía cayó al suelo. La recogí y pude ver a dos personas en ella una chica de cabellos dorados y ojos color azul. El chico tenia los cabellos rizados color n***o y los ojos color café oscuro. Después de un rato, Louisa entro con una caja de cartón y comenzó a sacar la ropa del armario y meterla dentro de la caja. —Louisa ¿Quién es este chico?— le mostré la fotografía y ella la miró muy detalladamente. —Ah, el es mi nieto Félix y la que esta al lado suyo es su mejor amiga, Serafina Rise. —¿La modelo?— cuestione. Siempre escuchaba hablar de ella por la TV. Mi madre siempre veía el programa de sociales y siempre corrían chismes sobre ella. La ultima vez dijeron que se había declarado lesbiana públicamente y que rompió su compromiso. —Así mismo— termino de guardar la ropa y sello la caja —Cuando venga le preguntare si aun ocupa esta ropa, sino se las daré a los chicos del vecindario— cargó la caja, pero la detuve. —Déjeme ayudarla. —Que caballeroso— me da la caja y comienza a caminar delante de mí —llévala al sótano, le será más fácil a él buscar lo que ocupa después. —Y ¿Cuándo vendrá su nieto? —En las próximas vacaciones de verano. —¿Vive lejos? —Su madre creyó conveniente que fueran a vivir a Estados Unidos, así que sí. Mi nieto vive lejos. (...) Después de ese día transcurrieron algunos meses, estaba a punto de darme por vencido, pero mi mate apareció. Esa mañana me levante temprano, Louisa me había pedido que le ayudara a sacar algunas cajas del sótano. Me aliste y baje a la planta baja. Ella se encontraba preparando su desayuno. La salude y luego me despedí —Buenos días— me acerque un poco a donde se encontraba y ella correspondió mi saludo. —Buenos días— camine hacia la puerta. —¿Ya te vas?— cuestionó antes de que saliera. —Si— salí de la casa y me adentré al bosque, era la forma más rápida de llegar a la panadería de los padres de Karla. Tome mi forma y deje que Helmut tomara el control. Comencé a correr y en un corto tiempo llegué al otro extremo del bosque. Volví a mi forma humana y de entre un tronco hueco saqué una mochila con ropa para poder vestirme. Luego salí del bosque y comencé a caminar hasta llegar a la panadería. Al llegar a dicho lugar, entre y tome asiento en el mismo lugar de siempre, junto a la ventana para poder ver a las personas pasar. Karla se acercó a donde me había sentado, traía en su mano un baso de leche tibia y algunas piezas de pan. —Aquí tienes, lo mismo de siempre— puso las cosas sobre la mesa y luego se fue a atender a los demás clientes. Al terminar de desayunar pague lo que había consumido y regrese a la casa de Louisa, esta vez no había tomado mi forma lobuna. Regrese corriendo ya que pasaba del mediodía y seguramente Louisa ya estaría enfadada conmigo. Al llegar a la casa, confirme mis sospechas, la casa se encontraba inundada de aroma a café amargo. Louisa estaba super furiosa. Era típico ella siempre estaba molesta, su temperamento Alfa me ponía los pelos de punta y a pesar de que yo era Alfa, ella imponía mas que yo. —Louisa, ya estoy de vuelta. —Al fin llegas— salió del sótano con varias cajas en sus manos —Tuve que comenzar sin ti— coloco las cajas en el suelo y luego volvió a bajar. —Lo siento, me demore en regresar— baje tras ella y espere a que me diera indicaciones. —Mueve esas cajas de ahí, hacia ese lugar limpio— señala el lugar —Toma este trapo para que limpies el polvo acumulado, las cajas que tengan el nombre de Félix o Charlotte déjalas a un lado. Las que digan Charly tíralas a la basura y las que digan Verónica acomódalas a en la esquina que te dije— se acerco a las escaleras —Yo me desharé de lo que ya no ocupo. Valla que su sótano estaba repleto de polvo y cajas ¿Hace cuanto que no hacia aseo aquí abajo? Me demore mas sacando las cajas que decían Charlotte que las demás, las que decían Félix eran pocas a comparación de las de su hermana, de Charly solo había una pequeña y de Verónica había unas cuatro. En cuanto termine, mi cabello y ropa estaban cubiertos de polvo, comencé a barrer los residuos de polvo y luego puse lo que me había ordenado en una bolsa plástica y cuando atardeció termine de hacer mis deberes. Subí las escaleras con la bolsa en mis manos —Señora Louisa, ya terminé de mover las cajas que me dijo. Un exquisito aroma a manzanilla me invadió. Un total de cuatro personas se encontraban hablando con Louisa. El chico, su nieto, mi mate. Me revolví en ese momento. Mis pensamientos se desacomodaron, un extraño cosquilleo me invadió y en ese momento supe que ese hermoso chico era mi mate, el mate que había buscado por toda mi vida, se encontraba en frente de mí. Lo había encontrado y solo espere a que yo fuera su mate. Que yo fuera la persona que más amara en este mundo. Sonreí ligeramente y esperé no ser notado por Louisa. Nos presento y luego nos dijo que compartiríamos habitación. Genial, dormiría al lado de mi mate. Me sentía felizmente emocionado, su aroma me agradaba y pensar que lo olería todos los días me alegraba más. Por la noche me acerque a contarle a Louisa que al fin había encontrado a mi mate, pero no lo tomo muy bien que digamos. —Louisa, al fin encontré a mi mate— entre a la cocina y me senté en una de las sillas. —¿A si?— me mira —Y ¿Quién es? —Su nieto Félix— conteste sin rodeos. —¿Qué?— cuestionó, mientras que ese aroma a café amargo comenzó a penetrarse. —Bueno, nadie elige quien será su mate. —Esto no puede ser, el no pertenece a nuestra manada. —¿Cómo dice? —El es un lobo blanco. —¿Qué?— ahora el sorprendido era yo. —El quedo huérfano cuando nació y Verónica decidió criarlo como un hijo suyo. Le oculto su verdadero origen por miedo a que lo apartaran de su lado— se acerca a mi —Que ni se te ocurra decirle que él es tu mate. —¿Por qué no? —Porque el no sabe que es un licántropo, ni él ni Charlotte saben lo que son. —Entonces ¿Qué pasara cando sus lobos despierten? —Ya se nos ocurrirá algo cuando eso pase. Regrese a la habitación, decaído por no poder decirle aun que era mi mate. Entre y lo vi durmiendo profundamente, lo admiré por unos instantes y luego fui a dormir, ya había oscurecido y que remedio más que dormir apreciando el rostro de la persona más hermosa del mundo. A la mañana siguiente me levanté temprano y, como todos los días, fui a la panadería a desayunar. Me quedé un rato más en la cuidad y cuando menos lo esperé, ese exquisito aroma a manzanilla me inundo las fosas nasales. Mi mate se encontraba en la ciudad, estaba seguro, este era su aroma. Comencé a buscarlo y cuando lo hallé libere mi aroma para que nadie se acercara a él. Después de eso ellos regresaron a casa y, de igual forma yo también. Él y su hermana discutieron y luego él se encerró en la habitación para no salir en el resto de la tarde. A la mañana siguiente él fue el primero en levantarse, se cambio de ropa y luego tomó su celular y sus auriculares. Salió de la habitación y luego bajó las escaleras para poder salir de la casa. Me levanté después de que saliera de la casa y lo vi adentrarse al bosque. Decidí seguirlo para asegurarme que nada malo le pasara. Después de varios minutos de correr tras él, lo vi detenerse y comenzar a recobrar el aliento. Lo vi caer al suelo y me alarme, corrí rápidamente e intente hacerlo volver en sí, pero estaba inconsciente. Lo cargue en mis brazos y regrese a la casa para que Louisa lo ayudara a reaccionar. Cosa que no fue necesaria ya que antes de salir del bosque abrió sus ojos y me miro sorprendido. Me preguntó que había sucedido y le mentí. Al llegar a la casa de Louisa, ella lo llevo al hospital. De regreso a la casa lo ayude a subir a la habitación y lo deje descansar. Salí de la habitación y justo cuando pasaba por la puerta de la habitación de Charlotte me percaté que un aroma a jazmín salía de ahí. Me acerqué y me di cuenta que el lobo de Charlotte había despertado, bajé rápidamente a avisar a sus padres y a su abuela para que hicieran algo para ayudarla. —Louisa, el lobo de su nieta ha despertado—. Exclamé cuando llegué a la sala en donde se encontraban reunidos. —¿Estás diciendo que su lobo despertó?— cuestiona algo preocupada. —Así es Louisa— confirmé. —Pero aún no es el momento— interrumpe Verónica aún más preocupada que Louisa. —Tranquilízate, Verónica— dice Louisa. —Lo mejor que podemos hacer es decirle la verdad— añade Charly. —¿De qué verdad halan?— cuestiona Félix detrás de mí y todos volteamos a verlo. —¿Cuánto tiempo llevas ahí?— pregunta Verónica. —Lo suficiente como para exigir una explicación— se notaba molesto. —No hablamos sobre ti. —Entonces ¿De quién? —De tu hermana Charlotte— responde Louisa. —¿Qué pasa con ella?, ¿A qué se refieren con que su lobo despertó? —No es nada en especial, así que ve a tu habitación— Verónica lo toma de los hombros y lo hace retroceder. —No— se detiene —Lo que sea que tenga que ver con Charlotte, tiene que ver conmigo también— la mira serio —Ahora dime ¿Qué ocurre con Charlotte? — camina hasta llegar a l sofá y se sienta sin despegar la mirada de su madre. Louisa nos mira a todos y nos pide que nos retiremos —Vayan a otro sitio—. Al parecer le diría su verdadero origen a su nieto. —Pero madre...— exclama Verónica. —Lo sabrá de alguna u otra forma— Louisa se dispuso a tomar su forma y el aroma a café inundo todo el sitio. Extrañamente el lobo de Félix salió y confronto a Louisa. Use mi aroma para que el lobo de Félix se calmara y no se pelearan dentro de la casa.
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