¿Qué? ¿Por qué su hermano se encontraba aquí?
Trato de llamar a Walter a través de la conexión, pero recordó que dentro de este lugar todos los poderes otorgados por la diosa luna les son arrebatados.
—Félix— se acercó a los barrotes para que su pequeño hermano la escuchara. Él se encontraba inconsciente, solo su cuerpo colgaba de sus brazos atados a la pared.
—¿Liesel?— escuchó la voz de Brigitta al lado de la celda en la que la habían metido.
—Estoy aquí— trato de moverse más, pero las cadenas se lo impidieron —¿Te hicieron algo?
—¿Qué fue lo qué pasó?— pregunta alterada.
—La anciana se enteró de nuestro plan— responde mientras se acomoda en el suelo lleno de paja y suciedad —No sé con certeza lo que trame, ella fue la verdadera culpable de la desaparición de Félix.
—¿Él está aquí?
—Lo tienen encadenado en la celda que está frente a la mía— añade.
—Pero... ¿sabes quien pudo habernos traicionado?
—No— negó.
—Yo si se— dice Adal, uno de los alfas que seguían a Liesel.
—Cuéntanos ¿Quién es?— habla Liesel un poco enfadada.
—Adolf, mi hermano— responde.
Adolf era el otro alfa que los acompañaba —Sabia que ese hombre traía algo entre manos, pero jamás pensé que nos traicionaría de esta forma— dice Brigitta.
—Voy a matarlo cuando salga de aquí— añade Liesel liberando su aroma.
La noche llegó con todo su esplendor y con ella la brillante luna llena se dejo ver.
—Traigan al chico— ordena la anciana a sus guerreros. Ellos asienten y luego van al calabozo. Lo desencadenan y lo sacan de la celda aun inconsciente. Después lo llevan hasta la casa de la anciana —Retírense— agrega ella en cuanto pusieron el cuerpo inconsciente del chico sobre la alfombra de la sala.
FÉLIX
Después de quedar inconsciente dentro del auto mi mente comenzó a revolverse. Caí en una especie de sueño profundo. De nuevo, me encontraba con Irina en el hermoso lugar donde me gustaba estar. Aquí podía sentir un calor acogedor y reconfortante.
—¿Irina?— la llame para que saliera de su escondite.
—Todo esto ocurrió por tu culpa— una mujer de cabellos negros, de piel bronceada y de ojos color n***o como la noche se encontraba golpeando a mi loba frente a mis ojos.
Trate de detenerla, pero una barrera trasparente impedía que pudiera cruzar —¡SUELTALA¡— grité, tal vez con suerte ella me escucharía.
—No te preocupes, eso es solo uno de los recuerdos del pasado— habla Irina detrás de mí.
—¿A que te refieres con eso?— cuestione.
—Ven, acércate— me estira la mano mientras se sienta en una de las grandes rocas cubiertas por la nieve que rodeaban al inmenso lago cristalizado por el hielo.
Me acerqué y me senté a su lado —Cuéntame— dije y esperé a que comenzara a hablar.
—Hace un milenio nacieron dos hermanos que poseían habilidades sobrehumanas. El mayor obtuvo la habilidad de la inmortalidad, mientras que la menor podía convertirse en un enorme lobo a voluntad. Conforme los años pasaron, los dos hermanos crecieron y se desposaron. El hijo mayor contrajo matrimonio con una bella mujer de la nobleza y la menor se desposo con un hombre de su misma posición social. Así como sus poderes tenían ventajas, también tuvieron una desventaja y la del mayor fue que jamás podría tener desendencia, pero él podía convertir a humanos y licántropos en inmortales como él. Mientras que la menor se convirtió en una deidad que, al morir, su escancia se unificaría con la luna. Estas criaturas recibieron el nombre de vampiros, a la especie del hermano mayor, ya que su único alimento era la sangre humana. De este hombre surgieron cuatro clanes que se asentaron en diferentes sitios del mundo. Y licántropos, a la especie de la hermana menor, ya que ellos eran seres que, a la luz de la luna llena, podían transformarse en un enorme lobo.
Un día un hibrido comenzó una guerra que aún no ha terminado. En el pasado las razas convivían armónicamente, pero un día ese hibrido comenzó una guerra sin fin gracias a su corazón roto. Dentro de esa guerra murieron muchos licántropos al igual que vampiros.
Una leyenda nació entre las manadas y clanes, las cuales se separaron y existió rivalidad entre los miembros de su propia especie.
—¿Cuál es esa leyenda?
—Se dice que existieron cinco espíritus que, con su poder otorgado por la diosa luna, podrían unificar a las razas. Y el espíritu más poderoso eres tú.
—¡FÉLIX, DESPIERTA!— alguien me llamaba, pero no lograba identificar quien era.
—Creo que te llaman. Tienes que recordar lo que fuiste antes de volver a nacer— solo vi a Irina desvanecerse y de un brinco desperté.
—¡FÉLIX, POR FAVOR! ¡ABRE LOS OJOS!
Me encontraba encadenado, mi vista estaba nublada y no podía distinguir en donde me encontraba. Miré en todas direcciones, tratando de identificar qué lugar era este.
Vagos recuerdos llegaban a mi mente y en algunos de ellos aparecía Serafina amarrada e incapaz de defenderse. ¿Por qué ella aparecía en mis recuerdos? Ella había muerto, pero ¿Por qué diablos la había visto en su apartamento? ¿En verdad era ella?
Cuando mi vista volvió a la normalidad pude ver que el lugar en el que me encontraba era una especie de cárcel ya que, estaba dentro de una celda oscura, lo único que la alumbraba era una antorcha pegada a la pared —Félix— escuche la voz de Liesel. Volteé a ver y vi que se encontraba encerrada en la celda de enfrente —¿Estas bien? ¿Alguien te hizo daño?
Negué con la cabeza —¿Por qué estas aquí? ¿Qué ocurre? — trate de mover mis brazos, pero estos estaban encadenados con cadenas que me hacían imposible moverlos siquiera.
—Es una larga historia— responde —Ahora dime, ¿Quién te trajo aquí?
—No recuerdo nada de lo que paso después de que me subieran al auto. Solo recuerdo que Serafina estaba atada de sus extremidades y también vi a unas personas encapuchadas. Luego alguien me golpeo la cabeza y perdí la noción.
—¿Viste el rostro de alguno de ellos?
—No— negué —Pero ¿en verdad Serafina esta viva?
—Si— respondió rápidamente —Alguien le hizo daño. Él la asesino y luego le transfirió la inmortalidad.
—¿A que te refieres con eso?
—Un vampiro la convirtió, ella ya no es una humana y dudo que pueda sobrevivir a esto— después de eso, solo guarde silencio por un largo rato.
(...)
—Liesel— la llame y ella espero a que hablara —¿En donde nos encontramos?
—En el territorio de los lobos blancos.
Escuché que una puerta de acero rechino no muy lejos de donde me encontraba. Luego los pasos de varias personas comenzaron a sonar por todo el lugar. En menos de lo que me espere una mujer, algo vieja y el chico que acompañaba a Liesel, se encontraban enfrente de la celda en donde me tenían encerrado. El rostro de la anciana yo ya lo había visto antes, pero no recuerdo en dónde.
—¡MALDITO! —, gritó la loba de Liesel —¡¿POR QUÉ NOS TRAICIONASTE?!
El chico se gira y luego se acerca a donde tenían a Liesel encerrada —Porque yo jamás me atrevería a traicionar a mi manada— respondió. Se volvió a girar y se posiciono al lado de la mujer.
—¡VOY A MATARTE, LO JURO!— Liesel se encontraba muy molesta con el chico y dejó salir a su lobo, aunque era un poco débil.
El chico se molestó, volvió a girarse y abrió la celda, entro y le soltó un golpe a Liesel —¿En serio?— preguntó mientras le soltó un par de golpes mas —Quiero ver que lo intentes.
—Te juro que cuando salga de aquí serás al primero que cace— escupió sangre. El chico solo comenzó a golpearla más fuerte mientras se reía.
—Suficiente— dijo la mujer.
El chico solo dejó de golpear a Liesel y salió de la celda para volver a su posición inicial.
—Ahora— la mujer me miró sonriente —Ya que el chico despertó, tráelo conmigo— dio la orden y se fue. El chico asintió, abrió la puerta y me desencadeno.
Estaba débil así que no pude defenderme. Solo deje que me llevara con él. Al salir de la prisión sentí un gran alivio. El peso que sentía sobre mis hombros desapareció y me sentí más liviano. Mientras caminábamos por la calle. Las personas que se encontraban ahí me miraban con superioridad y susurraban cosas desagradables sobre mí. En cuanto llegamos al lugar, el chico me aventó en el sofá y me vigilo para que no intentara hacer nada.
—¿Conque tu eres el tan mencionado lobo hembra?— ¿Qué? ¿A que se refería con eso? —Te imaginaba mas indefenso. Pero supongo que tu madre te asigno a tu loba por un motivo en especial—. No entendía nada de lo que decía, pero no me atreví a preguntar. Se acerca a mi —Lo siento, pero después entenderás que lo que hare lo hare por el bien de la manada.
—¿En serio tengo que morir para que la manada prevalezca?
—Así es, tienes que afrontarlo. Ese fue el motivo por el que naciste, pero tu madre impidió que se cumpliera el cometido— se acerca a mi oído —Así que no me quedo otra opción más que matarla.
—¿Qué?
—Claro que ahora estas aquí, indefenso y sin alguien que te proteja— se aleja y va a sentarse al sofá que se encontraba al lado —Me he preguntado ¿Acaso esa niña alfa es tu mate?— me mira —Cuanto te encontré note que la mirabas como si ella fuera lo único que te importaba y déjame decirte que ese es el significado de tener un mate.
—Yo... perdí toda esperanza de vivir así que solo máteme— mi mejor táctica de persecución. En estos momentos no me importaban las palabras de esa mujer. Lo único que quería era salir de aquí con vida y este fue mi mejor plan.
—Muy bien, me gusta que las personas cooperen conmigo— mira al chico y luego este me cubre la cabeza con algo oscuro, que se me hizo difícil ver a donde me llevaban.
Entonces comencé a asustarme, a pensar que ella me mataría en ese momento. A sangre fría y sin tentarse el corazón. Solo camine en la dirección a la que me llevaban y espere a que mi destino cambiara, a que la vida dejara de tratarme como un miserable.