—¿Qué dices?
—El clan de los Becker te dio como ofrenda de paz a nuestro clan cuando tu aun eras una niña pequeña.
NARRADOR
FLASHBACK
—Queremos firmar un tratado de paz— habla el demonio —Ya que ustedes son el clan mas fuerte, nosotros queremos darle a esta niña como alimento en señal de paz— mueve la mano y en seguida un hombre mete a una niña pequeña dentro de la habitación. El hombre se pone de pie y se dispone a retirarse —Espero sea de su agrado— añade antes de irse.
La pequeña niña venia en condiciones deplorables, con marcas de mordidas en todas partes, con las ropas desgastadas, casi en los huesos y toda mugrienta. La señora Rise se levanto de la silla en la que se encontraba sentada y se acercó rápidamente a donde la niña se encontraba —Pero ¿Qué te han hacho?— la toma de las mejillas y la mira con tristeza.
La pequeña niña estaba temblando de miedo, pensaba que tal vez estas personas le harían daño, así como sus antiguos dueños —No... me lastime... por favor— susurra aquella chiquilla mientras se encontraba hecha bolita en el suelo.
La señora Rise le acaricio el cabello para que la pequeña viera que ella no iba a hacerle daño —Descuida pequeña, yo no voy a lastimarte— la pequeña voltea a verla y la señora le da una sonrisa —Ahora dime ¿Cuál es tu nombre?
—Se... Serafina— responde la pequeña con algo de miedo.
—Que bonito nombre—. La pequeña solo guardo silencio y vuelve a agachar la mirada.
—Mi amada— el señor Rise llama a su mujer —¿Estas dispuesta a criar a esta humana como hija tuya?— cuestiona viendo a la niña con algo de superioridad.
—Si— responde la mujer —Nosotros jamás podremos tener descendencia y esta pequeña necesita de nosotros.
—Bueno, entonces adoptémosla. Nos vendrá bien tener un niño en la casa.
—Gracias por cumplir mis caprichos— sonríe. El hombre se agacha y le besa los labios tiernamente.
La señora Rise toma a la pequeña de la mano y luego la llevó a una de las habitaciones de la mansión a instalarla —A partir de ahora dormirás aquí— dice la mujer en cuanto entraron.
—¿En... en serio?— cuestiona la pequeña incrédula de las palabras de la mujer.
—Así es, porque a partir de hoy tu serás mi hija.
—En serio se lo agradezco, ama.
—¡NO!— la mujer se alteró por la última palabra de la pequeña. Misma que se espantó y comenzó a temblar de miedo —No quería asustarte, es solo que preferiría que me llames mamá— la mujer se agacha a la altura de la pequeña y luego le acaricia el cabello. La pequeña asiente y sonríe.
Le gustaba que la mujer la acariciara en lugar de golpearla —Solo que esta habitación es enorme, yo no la merezco.
—¿Qué te hace pensar que no mereces lo mejor?
—Mi antiguo dueño siempre me lo decía y por eso tenia que dormir en el sótano junto a los demás esclavos.
—No tienes que recordar cosas tan crueles—. La mujer, quien manipulaba los recuerdos y las memorias a voluntad, borró toda la crueldad que había vivido y a cambio le dio recuerdos felices —Ahora— se levanta y le sostiene la mano a su hija —Ballamos a bañarte que quedaste toda sucia por estar jugando en el jardín.
—Si, mamá— dice la pequeña muy feliz.
Después de bañarla, cambiarla y peinarla, se pusieron a jugar el resto de la tarde. Merendaron y la pequeña se quedo dormida. El señor Rise tomo ese pequeño y frágil cuerpecito y lo cargo en sus brazos tan cuidadosamente para no lastimarla. Ambos padres subieron al segundo piso y luego fueron a arropar a su pequeña hija.
—Se ve preciosa cuando duerme— dice la mujer.
—Estoy seguro que cuando crezca será tan hermosa como mi amada y traerá locos a todos los chicos que la miren.
—Aún falta mucho para pensar en eso— la mujer ríe y luego el hombre le planta un beso en los labios sorprendiendo a la mujer.
—Vayámonos y dejémosla dormir—ambos salen de la habitación, apagan la luz y cierran la puerta.
(…)
—¿Has pensado en el futuro?— pregunta la mujer —Cuando crezca ¿la convertirás en una de nosotros?— se acerca a donde se encontraba sentado en hombre —¿Vas a cederle tu lugar como líder del clan?
—Obviamente no— la toma del mentón y le besa los labios —Nuestra pequeña va acrecer como una humana y jamás le diremos lo que somos. No estoy dispuesto a hacerle eso a nuestra pequeña hija. No voy a encadenarla a un destino que no le pertenece.
—Entonces tenemos que hablar con los demás miembros, ellos tienen que mantener discreción y ocultar lo que son. A partir de ahora fingiremos que somos humanos frente a ella.
—Eso haremos, mi amada— le planta otro beso y luego se van a su habitación a dormir.
Mientras los años pasaron, Serafina creció llena de lujos y comodidades, del amor de sus padres. Envidiada por cualquiera, ella lo tenia todo y nada nunca le falto.
FIN DEL FLASHBACK
La chica se encontraba impactada después de escuchar las palabras de su madre. Se acerco a su madre y la rodeo con sus brazos —Gracias por quererme como una hija, gracias por amarme y gracias por ser mi madre— se acurruco en su pecho y luego dejó salir un par de lágrimas.
—Suficiente cursilería— habla Louisa —Ahora tenemos que encontrar a mi nieto antes de que los tuyos le hagan daño— se acerca al padre de Serafina —Tienes que convocarlos a una asamblea y saber quién carajos le hizo eso a tu hija y cuando lo averigües tendrás que decírmelo, porque yo misma me encargare de cortarle la cabeza— dejo salir su temperamento alfa y comenzó a liberar su aroma a café amargo.
—Cálmate mamá— interviene Verónica —Todos estamos igual de desesperados por encontrar a Félix, pero créeme que la violencia no arreglara nada.
—Mamá— susurro Serafina antes de caer desvanecía al suelo.
—¿Qué sucede con ella?— pregunta Brigitta un poco preocupada.
—Necesita alimentarse— responde su padre —No sé desde cuando la convirtieron, pero necesita sangre para alimentarse.
—¿Sabes a lo que te enfrentas?— cuestiona Louisa.
—Ella ahora es un neófito que no sabe controlarse y si le das, aunque sea la mínima gota de sangre su sed incrementara.
—Pero su vida corre peligro, tiene que alimentarse. Es mi hija y asumiré la responsabilidad.
—Entonces adelante, eres libre de darle toda la sangre que quieras, pero si llega a dañar a algún humano o m*****o de mi manada. Yo misma me encargare de matarla.
—Estará bien, ¿Sí? No tienes que ser tan dura— toma su cuerpo y lo sube a la habitación de Félix —la mantendremos atada con cadenas de plata, eso la debilitara, pero no la matara—. Después de decir aquello, el vampiro salió al bosque a cazar algo para que su amada hija comiera y así evitar que muriera de hambre.
—Nosotros volveremos con la manda— habla Liesel mientras se acerca a Louisa —Ya hemos estado fuera por mucho tiempo y si la anciana se da cuenta que estuvimos involucrados con ustedes, no se lo que pueda pasar.
—Cuídense y viajen con cuidado.
—Eso haremos— camina hasta la perta —En cuanto sepas algo de mi hermano házmelo saber. Estaré al pendiente del vinculo con Benno— sale apurada y toma su transformación. luego los otros tres hacen lo mismo y la siguen por detrás.
Corrieron durante horas en su transformación lobuna, si bien, su manada se encontraba a las afueras de Alemania y tenían que recorrer Kilómetros para poder llegar de vuelta. Regresaron a su forma humana y luego cada uno de ellos se dirigió a su casa correspondiente.
(…)
En cuento Liesel entró a la casa noto que la anciana se encontraba sentada en el sofá junto a su padre. El la miro nervioso y le indico con la mirada que huyera, que ella se había enterado de su plan. Ella retrocedió e intento salir de la casa, pero los guerreros de la anciana le impidieron aquello, le golpearon la cabeza y perdió el conocimiento por algunos segundos.
Cuando despertó, su cuerpo era arrastrado y sentía como algo espeso bajaba por su frente.
—¡SUELTENLA!— escucho la voz de la madre de Brigitta —¡¿A DÓNDE LA LLEVAN?!— volteó a ver hacia donde provenía el ruido y vio que también llevaban a Brigitta de los brazos.
Recorrieron toda la calle con ella, la gente tenia que ver lo que les pasaba a los traidores, para que no se atrevieran a traicionar nunca a su manada. Cuando llegaron a los calabozos, la encadenaron y encerraron en una de las celdas. Se acerco a la rendija y pudo ver que en la celda de enfrente se encontraba su pequeño hermano inconsciente y encadenado.