Dereck Cuando la dejé en el edificio que dice que vive, ni siquiera volteó a verla y enseguida arrancó el coche. Cinco minutos después de haberme alejado, me detengo. Mierda, golpeo el timón con tanta fuerza que me lastimó. Pensé que el haberle dicho a mi madre que era mi novia cambiaría su forma de pensar y querría seguir viéndonos, pero no sigue pensando lo mismo. Yo suspiro y de inmediato me doy la vuelta y me paro enfrente de su edificio. ¿Cuál de todos estos departamentos será el de ella? Apago el coche y bajo de él. Cruzo la calle y llego hasta el edificio. Cuando me acerco a la recepción, un hombre me ve con una ceja alzada. No sé ni qué diablos estoy haciendo aquí. Carraspeo un poco y le sonrío. —Buenas noches, ¿podría decirme dónde vive la señorita Madián Miller, por favor? Él

