Gracias a Dios que nadie más intentó patearle las pelotas. Hubo algunos intentos, pero logro detener a las chicas antes de que sus rodillas hagan contacto con Demian. Puedo ver que Demian está realmente agradecido de tenerme a su lado para hacer esto. Le facilita mucho las cosas. Pasamos toda la tarde dando vueltas por Boston, disculpándonos con el resto de las doce chicas. Algunas eran tan vengativas como Melanie e intentaron hacerle daño a Demian. Pero la minoría aceptó sus disculpas, algunas de ellas incluso nos ofrecieron algo de comer antes de que volviéramos a la carretera. Demian y yo declinamos amablemente y seguimos nuestro camino. Fue alrededor de la cena cuando por fin acabamos con la última chica. Ella fue la minoría que realmente perdonó a Demian, y le dijo que todo estaba b

