En el instante en que me roza los labios, estallan fuegos artificiales en mi cuerpo. Todo el deseo reprimido de días y semanas se ha acumulado hasta llegar a esto. Esto. Esto es lo que deseaba desde que vi a su verdadero yo. Esto es lo que temía sentir, la sensación de ser consumida por la pasión. Esto es lo que por fin he probado, y no voy a echarme atrás. No ahora. Ni ahora ni nunca. Demian se retira bruscamente, jadeando. Sus ojos memorizan los rasgos de mi cara, recorriendo mi nariz, mi mejilla, hasta llegar a mis labios. Le devuelvo la mirada, temiendo que ponga fin a esto. Pero entonces su mano se desliza hasta mi nuca y, con un gruñido grave, me atrae hacia él y choca sus labios contra los míos. El primer beso fue el Cuatro de Julio. El segundo beso es atómico. Es áspero, fer

