- Esto es injusto – no podía dejar de reprocharle a mi mejor amigo mientras me aferraba a su brazo
- Maya ¿Hasta cuándo vas a seguir con el mismo tema? - mi mejor amigo con voz dulce pero ya fastidiado detuvo sus pasos y me miro con cariño
- ¡Toda la vida! - exagere con un grito – ¡¿Porque rayos eres un alfa?! si tienes toda la pinta de ser un Omega - Daniel más que divertido rio ante mis quejas
- Deberías de aceptarlo de una buena vez ya han pasado casi dos años desde que me presenté como alfa y tú cómo Omega – negué, eso era realmente injusto ¿porque no fui yo una alfa? - Así es nuestra naturaleza impredecible, ya vez todos creíamos que Daida sería alfa y resultó ser Omega – no pude evitar rodar los ojos ante la mención de esa pesada
- Si al igual que Jahel creíamos que sería Omega y resultó alfa – Dani regreso unos mechones rebeldes atrás de mi oreja con cariño
- ¿No te gusta ser Omega?
- No es eso, es solo que no soporto la mirada de los alfas idiotas en mi es incómodo, todos tiene esa mirada asquerosa, todos a excepción de ti por supuesto – Dani solamente negó divertido
- ¿En ese caso prefieres la mirada de omegas tiernos?
- Al menos serían tiernos – Dani negó con una sonrisa e inconscientemente me marco con sus feromonas
- ¿Que haré contigo?
- Mimarme por algo soy Omega y tú un alfa – me aferre a Dani y aspire su dulce aroma a duraznos – ¿porque no puedo ser tu Omega?
- Ya te lo dije – Dani me separó un poco de el y me miró – eres como mi hermanita te quiero demasiado y estoy seguro que tu alfa puede llegar en cualquier momento al igual que mi Omega, no tomes decisiones apresuradas
- Lo sé, es solo que mi madre siempre me dice que debo conseguir un alfa y tener cachorros
- Porque así la educaron a ella, Maya ya hemos hablado de esto
- Si lo siento es solo que a veces mi madre fastidia mucho con ese tema y me dan ganas de dejarme marcar por el primer alfa que encuentre y me deje en paz
- Los dos sabemos perfectamente que no te dejarías marcar por cualquier alfa tu lobo es muy exigente – no pude evitar reír y darle la razón a mi lobo nadie le llamaba la atención nadie era lo suficiente digno de tenernos
– Daniel - un gruñido se escuchó detrás de nosotros – te he dicho que no abraces a mi Omega y mucho menos lo marques
- No soy tu Omega – mire con enojo a Said – que haces aquí las clases terminaron hace horas
- Te estoy esperando para llevarte a casa – mire al alfa frente a mi
- Voy a salir con Dani – las feromonas a flores silvestres del alfa se volvieron agresivas indicándome que no le agradaba para nada la idea – y ni se te ocurra ocupar tu voz de mando conmigo – le advertí – vámonos Dani – pasamos aún lado del alfa y salimos del instituto
- ¿Cómo es posible que tu y tu lobo no sean sumisos? - Dani me miró intrigado
- No lo sé, fallas en la naturaleza – ante mi mala broma comenzamos a reír y paseamos sin un rumbo fijo, ningún alfa se me acercaba al tener a Dani a mi lado, el tener un amigo alfa de categoría alta era de gran ventaja nadie me molestaba o me coqueteaba a excepción del tonto de Said
- ¿Cuándo regresa tu hermano? - no pude evitar formar una mueca llena de disgusto
- No es mi hermano, y no lo sé ni siquiera sé cómo es ahora solamente ya no le tomo importancia
- Lo que tu digas – Dani me dejó en mi casa y al llegar por alguna razón mi lobo se comenzó a sentir inquieto
Intente ignorarlo, pero era casi imposible, al abrir la puerta un dulce aroma a café y menta me rodeo haciendo más que feliz a mi lobo, sin poder evitarlo aspire más aquel dulce olor provocando que mi lobo aullara extasiado
Un poco desconcertada intente buscar al causante de olor tan exquisito, pero no había rastro alguno de alguien en la sala, subí las escaleras llenando me con más intensidad de aquel aroma a café y menta
Pude percatarme que el individuo, dueño de aquel aroma se encontraba en mi habitación, con la mente un poco más clara y serena caí en cuenta de que un completo extraño estaba en mi habitación, con el ceño fruncido abrí la puerta quedándome quieta al ver a la persona frente a mi
- ¿Quién eres y que rayos haces en mi habitación? - hablé una vez salí del asombro
- ¿Maya? – al escuchar esa voz desconocida decir mi nombre fue como si en mi interior un terremoto me hubiera golpeado con magnitud y me maldije, no podía temblar ante un estúpido alfa, la persona frente a mi dejo de darme la espalda y me quedé sin palabras
Mi lobo aullaba y movía la cola felizmente
¿Qué rayos me pasaba? - ¿eres un Omega? hueles realmente bien – se acercó a mí y mi lobo esperaba con entusiasmo que nos tocará, pero yo me negaba, me negaba rotundamente a que eso sucediera
- ¿Quién eres? - por fin pude ignorar un poco a mi lobo y reaccioné
- Soy Olivier – negué él no podía ser dueño de ese aroma tan exquisito, el no podía haber llamado la atención de mi lobo simplemente mi lobo no podía haber caído ante ese estúpido alfa
- ¿Por qué regrésate? - ingresé a mi habitación y me coloque lo más lejos de el e ignore los reclamos de mi lobo
- Bueno esta también es mi casa, mi padre vive aquí, además Maya no me volveré a ir – lo mire con enojo y tome lo primero que tuve a mi alcance ¿de todas las estupideces que podía decir, se le ocurre decir eso? – ¿oye, que te pasa? - me miró sorprendido
- ¡Mejor no hubieras regresado! – mi lobo negó furiosa a mis palabras, tome todo lo que tenía a mi alcance y lo lance a su dirección – ¡vete! ¡vete!
- ¡Basta! – ni siquiera tuvo que usar su voz de mando y mi lobo agachó la cabeza en señal de sumisión, esto estaba mal nunca había sido sumisa con ningún alfa ni siquiera con mi padre, desconcertada me deje caer a la cama – Maya lo siento no quise..
- Fuera de mi habitación – no lo mire solamente escuche como era la puerta cerrada, mi lobo aullaba de tristeza y yo me sentí tan patética
¿Porque tenía que regresar ahora?