Prólogo
La pequeña cachorra de cuatro años no comprendía lo que su madre hacia ¿Por qué su madre guardaba todo en cajas, porque guardaba su ropa y juguetes? ¿Acaso era porque su padre ya no estaba con ellas? ¿Pero eso era motivo suficiente para abandonar aquella casa que su querido padre había comprado con gran emoción y amor para ellas?
Su pequeña mente no lograba comprender porque tenían que irse de casa, al igual que no entendía porque en su madre ahora se percibía un leve olor que nunca antes había estado sobre ella, así como también una nueva marca en el cuello.
Ella no quería un nuevo papá, una casa o nuevos juegues como su madre le había dicho, tampoco quería un hermano mayor
¿Para que ella querría un hermano mayor? Nunca lo tuvo y no lo quería.
Pero solamente era una niña y sus quejas no eran y no fueron escuchadas.
Miró la nueva casa con asombro, ahí vivirían de ahora en adelante con el nuevo alfa de su madre y su cachorro
Ella tenía miedo, un alfa para ella siempre era sinónimo de miedo a excepción de su padre, pero su padre ya no se encontraba junto a ella.
- Bienvenidas a su nuevo hogar - el alfa desprendía felicidad y alegría hasta por los poros de la misma forma que la Omega - no tienes que temer Maya - el alfa se inclinó para observar mejor al cachorro de la Omega - él es Olivier - presento con orgullo el alfa - tu nuevo hermano
Los infantes se miraron por minutos perdiéndose en la profundidad de los ojos del contrario, el primero en apartar la mirada fue el mayor de igual forma fue el primero en acercarse a saludar a las nuevas integrantes de su familia.
- Mucho gusto soy Olivier - el pelinegro estiró la mano en forma de saludo a la menor, con una sonrisa forzada que no pudo disimular y la cual no paso desapercibida por los dos adultos
- Maya - fue lo único que salió de la boca de la menor, tomando con temor la mano que permanecía a su alcance
Pero todo miedo y duda desapareció al sentir el sutil tacto del que ahora sería su hermano mayor
Al pasar de los días la pequeña cachorra ya no se preguntaba por qué tuvieron que mudarse esas preguntas habían quedado olvidadas en lo más profundo de su mente, su nuevo papá era alguien realmente agradable que la trataba como si fuera su propia cachorra y su hermano mayor poco a poco comenzó a aceptar a las ahora ya no intrusas, cuidando y protegiendo a su hermana menor de aquella que pudiera hacerle daño.
Todos los siguientes años fueron inseparables, era realmente raro toparse con un hermano y que el otro no estuviera presente, pero eso cambio apenas el hermano mayor tuvo cumplidos quince años y se presentó como un y tomo una decisión que no solo cambiaria su vida si no también la vida de su hermana menor.
La ahora ya no tan cachorra de doce años se preguntaba porque su hermano mayor se fue y la dejo sola a pesar de que todos los días le susurraba al oído que nunca la dejaría
¿Acaso era porque realmente no eran hermanos?
Esa pequeña e inocente pregunta atormentaba la mente de la menor la mayor parte del tiempo, la cual con el pasar de los años fue careciendo de importancia
¿Pero qué tan complicado sería reencontrarse con su hermano un alfa cuando ella comenzaba a presentarse como una Omega?