Amanece, y tengo una sensación extraña. Es como si el beso de anoche hubiera dejado una marca en mí, un cambio que no consigo apartar de la cabeza. He pasado por muchas relaciones y he tenido mil y un encuentros fugaces, pero nada se compara con lo que sentí al besar a Sheyla. Hay algo en ella, algo misterioso y desafiante, que me tiene completamente atrapado. Aún así, sé que ella no es una mujer que se entregue fácilmente. Su mirada después del beso me lo dijo todo: una mezcla de deseo y desconfianza. Entiendo sus razones, o al menos eso creo, pero siento que hay algo más, algo que no me ha contado. Algo que ha hecho que construya muros tan altos. Me encuentro en mi despacho, revisando algunos papeles sin realmente concentrarme. Mis pensamientos vuelven una y otra vez a ella, a su sonri

