Los días siguientes son una mezcla de tensión y fingida normalidad. Aunque Sheyla sigue siendo mi refugio, una parte de mí está en alerta constante, esperando que Vanessa cumpla sus amenazas. No he mencionado nada a Sheyla sobre el encuentro con Vanessa en mi oficina, pero cada día que pasa siento que la situación podría escaparse de mis manos en cualquier momento. Estoy decidido a proteger nuestra relación, aunque eso signifique enfrentarme a Vanessa una y otra vez. Una noche, mientras estamos cenando, Sheyla me sorprende con una noticia que parece iluminar todo el ambiente. —Mis padres vendrán a visitarme la próxima semana —me dice, sonriendo con entusiasmo. Me quedo en silencio un segundo. Es un paso importante. Sheyla está abriéndome cada vez más su mundo, y el hecho de que quiera q

