Víctor y Amelia ya tenían más de un año de matrimonio, significa que ya hace más de un año que no veían a sus padres después de escapar. Víctor ya tenía 18 y Amelia 17 años. Sus vidas eran alegres y llenas de esperanzas. La pareja ya tenía una rutina establecida desde que vivían en su nueva casa. Los fines de semana después de la iglesia y del lavado de ropa, acudían a la playa a recolectar mejillones, los cuales los secaban y ahumaban en una habitación que crearon afuera de la casa. Este producto que preparaban, era muy solicitado por sus vecinos, ya que se podían preparar sabrosos caldos, así que realizaban intercambios de carnes, leche o gallinas vivas. Ahora Amelia tenía un criadero de unas cuantas gallinas y pollos, lo que les daban también huevos. Aquel cálido día de verano los aco

