Cuando Amelia sale de las letrinas, una loba estaba afuera esperándola. Le toca la frente y la lleva a dentro del burdel. - Espera, tengo que seguir lavando la ropa - dice Amelia. - Déjalo, las demás la limpiarán, tu rostro se ve enfermo - la loba la toma de la mano y la lleva al comedor. Perla estaba preparando un caldo en la cocina y Ofelia se acerca al verla llegar. - Siéntate querida ¿desde cuando que estás así? - No lo sé, solo ahora... pero algo mareada y cansada hace una semana... no le he dado importancia - responde Amelia con los hombros escogidos. - ¿Por qué no me contaste? - Porque no pensé que sería algo malo. No creo que tenga nada contagioso o que se algo grave ¿Verdad? - Claro que no - dice Ofelia regalandole una sonrisa. - ¿Cuando fue la última vez que sangrante? -

