— ¿Cuándo llegas? — pregunta impaciente Javier. — Hm... ya estoy aquí... — ¿Aquí dónde? — En la terminal de ómnibus, acabo de llegar. — Entonces me vayas a esa dirección, no vas a encontrar a nadie allí. Tomá un taxi hasta mi casa. Yo te espero aquí, ya te envío la dirección. — Okey, pero mira que puedo irme a un hotel y mañana nos vemos no quiero incomodarte. — ¡Que locura! Nada de eso, te esperaba mañana por eso te envíe la dirección de la empresa pero me alegra que hayas venido ahora. ¿Ya estás en un taxi? — No. Recién estoy saliendo de la terminal. Eres medio impaciente me parece. — Es que no puedo creer que ya estés aquí... — Bueno bueno, tranquilo... no hay nadie esperando taxi por suerte así que ya voy para allá. — Bien, bien te esperaré afuera para ayudarte con tus

