El timbre suena varias veces en la puerta de Rodrigo, el está sin ánimos de ver a nadie y además quién podría venir a verlo a él a estás horas... Deja que siga sonando insistente mientras él está tumbado sobre la cama con las manos sobre su cabeza tapando sus oídos con los brazos. Suena una y otra vez cada vez más insistente. — ¡Rodrigo! — esa voz lo hace enderezarce de un salto. Se tira de la cama acomodando su cabello con las manos y corre en dirección a la puerta de entrada. Toma aire inhalando profundo y abre la puerta para encontrarse con esa persona que no esperaba ver a estás horas frente a su puerta. Muchas muy lejos de allí Tania llegaba dónde antes, hace sólo un día trabajaba. — ¡Hola bello! Vine lo más pronto que pude... — Hola cubanita hermosa, yo no tengo apuro — se

