Estaban desayunando entre charlas amenas cuando sintieron una presencia que las observaba desde la puerta. Allí parado contra el marco con sus pies enlazados entre si cómodamente y los brazos cruzados Rodrigo las observaba con su mirada sexy y seductora. No sé la había cruzado por la mente él hecho de que Laura confesara haberse acostado con él la noche anterior. Cecilia y Laura lo miran en silencio y luego se miran una a la otra con una sonrisa pícara en sus labios y ese brillo psicótico en los ojos. No necesitan de palabras para entenderse, Laura es tan parecida a su madre aunque no lo quiera aceptar, que sin decirse nada ambas sabían los que iban a hacer en ese momento. La locura no se hereda dicen pero esté tipo de locura sí. Cecilia lo invita a pasar a la cocina a desayunar

