III-Despertando del sueño.

905 Palabras
Al día siguiente en cuando terminé mis obligaciones corrí a buscar mi mejor ropa, me vestí sexi lo cual antes odiaba, me coloqué el maquillaje más colorido que me había hecho antes y me bañé en mi perfume Lolita que había dejado de usar porque siempre se acercaba un hombre a decirme que mi olor le encantaba; de repente todo lo que sabía que acercaba hombres y había dejado para evitar acercamientos pues quería usarlo para él, salí a la jardinera sin que me obligaran y esperé pacientemente a que él pasara, unas horas después de que entrara a la galería porque ya estaba cansada de esperar entonces él pasó, pero esta vez estaba en una jeepeta y clavó su mirada hacía mi casa, yo estaba nerviosa ya que eso me hizo pensar: él también ha estado pensando en mí y estuve en la galería perdida en mis pensamientos hasta que unos minutos más tarde él llegó y saludó: ´´hola vecina, usted si esta hermosa´´ y me preguntó si podía ayudarlo en algo a lo que respondí que sí y salí, en cuando estuve cerca él pudo percibir mi perfume y solamente dijo: Guao que rico a lo que yo muy aérea pregunté: que está comiendo y él empezó a reír y me dijo que era mi perfume y que no pudo evitar decirlo fuera de su mente. Mi cara de vergüenza no se hizo esperar y le pregunté en que necesitaba mi ayuda así que me dijo que necesitaba compañía en lo que lavaba la jeepeta y sonreí. Estuve por unas dos horas conversando con él hasta que le pregunté su edad y dijo: 19, pero en cuanto preguntó la mía y dije 14 su cara cambió y salió de su boca un ¿Cómo fue? Y dejó lo que estaba haciendo. Yo me quedé pasmada y le dije: 14, ¿cuánto usted pensó que tenía? A lo que él respondió: pensé que tenías 21 porque tu cuerpo y cara no son de 14, a mí me dan cárcel solamente por estar hablando contigo me dijo que ya estaba tarde, que él seguía lavando el vehículo solo, así que me marché evitando llorar porque entendí que sería la última vez que estaría tan cerca de él. Jayder... No podía dejar de pensar en verla, así que dormí pensando en ella y confieso que la soñé, soñé comiendo cada parte de ella, esta nueva vecina había despertado en mí deseos que ninguna otra mujer había despertado. Llegó un nuevo amanecer y con él una oportunidad más para acercarme, tomé el baño más profundo de mi vida y no pude evitar autosatisfacerme porque recordaba mi sueño mientras me duchaba, este día iba a vestir mis prendas más nuevas, mis mejores tenis, mi cadena de oro, mi reloj Cartier y ese Hugo Boss; en cuanto iba a salir mi madre cambió mis planes pidiéndome llevarla hasta otra ciudad así que saqué la jeepeta sin decir nada y salí a cumplir con lo que se me pidió; unas horas después ya habíamos llegado, pero como era su costumbre me pidió llevarla a hacer 1,000 diligencias antes de marcharme y no me dejó ir hasta que almorcé. Por fin pude dejarla y tomar la ruta de regreso, pero como si ya no me hubiese retrasado mucho se me ponchó una goma y tuve que detenerme a solucionarlo (qué rayos pasaba hoy que deseaba tanto ver a mi nueva vecina, pero todo me lo impedía?) al final pude solucionar el problema y llegué a mi ciudad a las 5 y tantas de la tarde, no pude evitar bajar la ventanilla y clavar mi vista hacia su casa y ahí la pude ver toda hermosa sentada en su galería mirando a mi hogar lo cual me hizo sentir nervioso sabiendo que al parecer esperaba por mí así que me apresuré en bajar del vehículo y buscar todo lo necesario para lavarlo con la intención de pedir su ayuda. Salí con seguridad y se asustó cuando escuchó mi voz saludarla diciéndole que estaba hermosa (su cara de vergüenza y alegría se hizo evidente) y le pregunté si podía ayudarme en algo a lo que respondió sin siquiera pensarlo que sí, en cuando salió pude percibir su perfume y no pude evitar exclamar: Guao que rico y ella con ingenuidad me preguntó: qué está comiendo y sonreí diciéndole que era su perfume y que no pude evitar decirlo fuera de mi mente. Nuevamente su cara de vergüenza no se hizo esperar y para disimular me preguntó en que necesitaba su ayuda así que me respondí que necesitaba su compañía en lo que lavaba la jeepeta. Estuve por unas dos horas conversando con ella hasta que preguntó mi edad y dije: 19, pero en cuanto pregunté la de ella y dijo que 14 mi cara cambió y pregunté sorprendido ¿Cómo fue? dejando lo que estaba haciendo. Ella repitió: 14, y preguntó ¿cuánto usted pensó que tenía? A lo que dije: pensé que tenías 21 porque tu cuerpo y cara no son de 14, a mí me dan cárcel solamente por estar hablando contigo y ya está algo tarde, seguiré lavando el vehículo solo y en cuanto dije eso se marchó sin decir nada y con cara de molestia, pero es que realmente era muy desarrollada desde su cuerpo hasta sus palabras, pero ahora me hacía sentido su inocencia.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR