El Encuentro
La mansión Lehmann estaba envuelta en una quietud apenas perturbada por el suave murmullo del viento entre los árboles del jardín. Las sombras de la noche se extendían sobre la imponente residencia, envolviéndolo en un manto de misterio y secretos ocultos.
En una de las habitaciones de la casa, iluminada apenas por la luz de la luna que se filtraba por la ventana entreabierta, se encontraba él, Friedrich Lehmann, el hijo mayor de los dueños de la mansión. Con apenas veintiséis años, Friedrich había crecido entre lujos y comodidades, pero a pesar de su privilegiada posición, siempre había sentido un vacío en su interior, un anhelo por algo más que la vida superficial y mundana que llevaba.
Mientras contemplaba el paisaje nocturno desde la ventana de su habitación, Friedrich no pudo evitar sentir una sensación de inquietud que lo invadía. Sus pensamientos vagaban en busca de algo que aún no podía definir, algo que le diera sentido a su existencia vacía y sin propósito.
Fue entonces cuando escuchó el suave sonido de unos pasos en el pasillo, apenas perceptibles pero lo suficientemente distintos como para captar su atención. Con curiosidad, se acercó a la puerta y la abrió lentamente, asomándose al pasillo en penumbras.
En la distancia, vio la figura de una joven, envuelta en las sombras de la noche, moviéndose con gracia y determinación. Su cabello oscuro caía en cascada sobre sus hombros, y su porte denotaba una mezcla de dignidad y humildad que lo intrigaba.
Sin pensarlo dos veces, Friedrich decidió seguirla, dejando atrás la seguridad de su habitación y adentrándose en el misterioso laberinto de pasillos que se extendía ante él. Con cada paso, sentía que se acercaba un poco más a algo que había estado buscando sin saberlo, algo que cambiaría su vida para siempre.
Finalmente, llegó a la cocina, donde encontró a la joven sirvienta ocupada en sus labores. Su presencia llenaba la habitación con una energía vibrante y cautivadora, y Friedrich se encontró hipnotizado por la belleza simple y natural que irradiaba.
— ¿Quién eres tú? — preguntó Friedrich, su voz resonando en la tranquila atmósfera de la cocina.
La joven se volvió hacia él, sorprendida por su presencia. Sus ojos se encontraron en un instante, y en ese momento, él supo que su vida nunca volvería a ser la misma.
La vida de Fiorella Bianchi siempre fue difícil, desde que era una niña trabajaba en el campo con sus padres y hermanos era su único sustento, pero después de perder aquel sustento, que su padre enfermara y muriera cuando tenía ella 18 años hizo que Fiorella se hiciera cargo de su familia, con una madre enferma y un hermano soñador no le quedó más remedio que dejar su pequeño pueblo en la costa italiana para emigrar a la fría Alemania, hace 5 años que llego a aquel país y no ha sido muy bien bienvenida, ha tenido múltiples trabajos de tiempo medio, hasta que logro conseguir trabajo con una de las familias mas influyentes del país, la familia Lahmann era como la aristocracia alemana, haber conseguido empleo en esa mansión le garantizaba a Fiorella dinero para enviarle a su madre y hermano.
—Te he hecho una pregunta ¿Quién eres? — Fiorella salió de su ensoñación cuando el apuesto desconocido le volvió a hablar, estaba a punto de responder cuando alguien más hablo.
—Friedrich, ¿Qué estas haciendo aquí? — le pregunta martina, la ama de llaves de la casa por lo que habían hablado en la mañana que llego, ha trabajo casi toda su vida para esa familia había sido la nana de la señora de la casa al igual que de los hijos de ella.
—Hola nana — dice amable el hombre y le da un beso en la mejilla a la mujer que esta al lado mio antes de fijar nuevamente su mirada gris en mi —¿Ella habla? — escucho que le susurra a lo que su nana le golpea la cabeza y él solo ríe.
—Ella es Fiorella, es la nueva chica que estará al servicio a Heinrich en su rehabilitación y también me ayudara en algunas cosas de la casa — él vuelve a mirarme —Fiorella el es Friedrich es el hijo mayor de los señores de la casa — le sonrió.
—Mucho gusto señor Lehmann — al parecer esto no le gusta ya que hace una mueca
—Por favor no me llames señor Lehmann o mi padre creerá que quiero robarle el titulo — dice con una sonrisa que le ilumina el rostro, pero aun así en sus ojos no hay esa luz de alegría es como si algo la tuviera apagada.
—Lo lamento joven no volverá a suceder — él asiente
Sin decir nada Friedrich sale de la cocina y Fiorella siente que puede volver a respirar jamás en sus veintitrés años había sido tan callada, ella era muy expresiva pero los ojos tormentosos del hijo mayor de sus jefes le habían robado el aliento.
—Guapo ¿cierto? — escucho a martina susurrar
—Si, pero solo es un jefe mas en esta casa para mi — le digo viéndola con una sonrisa
—Vamos te presentara a Heinrich, él te dirá en que le ayudaras — mirando por última vez Fiorella y la mujer mayor se dirigen al cuarte del segundo hijo del matrimonio el cual se encuentra postrado en una cama sin poder moverse debido a un accidente que él mismo ocasiono en una rebeldía y demostración de poder hacia sus padres.
Lo que nadie sabía es que Fiorella se convertiría en la fuerza que necesitaban ambos hermanos para salir adelante, en ese salvavidas que necesitan en el mar oscuro que era ser un Lehmann.