Llevaban cinco días desestresándose con una regla de cero contacto con el trabajo y demasiado amor. Brenda recordaba una frase que decía su padre a su madre, la cual había copiado de su abuela: no puedes ir a limpiar el mundo cuando tu casa está sucia, a los cinco años entendía que no podían irse de casa sin ordenar, así que colaboraba con su habitación, sus juguetes y tal vez el salón para agilizar la salía de casa, pero ahora grande lo entendía de una forma diferente. Tienes que tener tu relación, tu casa y tu familia en orden antes de ir a cambiar el mundo. Ella tenía una consulta pendiente con su ginecóloga y eso le había quitado un poco el sueño. Se sentía asustada por el futuro. Ante la posibilidad de no tener hijos, pero, creía que a diferencia de Mar, ella y Damian, serían feliz

