Brenda y Damian habían regresado muy cerca de la fecha de ingreso de Brenda a la universidad. Las responsabilidades de su esposa habían aumentado y Brenda se sentía un poco mal por estar tan ocupada. Damian no se pasaba por casa penándose porque tenía sus negocios que atender, pero, si se había visto unas diez horas en total durante la semana, sus horarios eran demasiado intensos. Masha, por otro lado, estaba planeando la fiesta de compromiso más grande del siglo para su nieto adorado y había sentido vergüenza al decirle que estaba encantada con la idea, pero no tenía tiempo para planearla y en cuanto a sus propios negocios. Estaba añadiéndose la presión de una nueva compañía, la cual estaba montando desde cero por su cuenta, como una de las tácticas de Max de aprendizaje. Milagrosamente

