Damian siempre tenía flores para su esposa, así que de camino ella pasó por un supermercado en el que solo Damian quiere permitirse comprar, buscó sus bombones de chocolate favoritos y encontró con que había unos rellenos de cítricos, otros rellenos de cereza y unos de café, compró de las otras tres variedades, fresas y unas galletas. La joven pasó sus compras y regresó a casa. Damian estaba saliendo de la ducha cuando escuchó la voz de su esposa. —Dami, llegué. —Hola. Estoy en la habitación. Brenda fue apurada a la habitación y se encontró con su esposo y poniéndose el pantalón de la pijama. La joven vio un montón de Ross y velas. —Estoy muerto del cansancio —reconoce Damian y abre los brazos para abrazar a su esposa. —¿Y este escenario tan romántico? —Quería que supieras c

