Capitulo 7 Sus ojos color cafés y sus labios logran captar mi atención, además de ese olor a perfume tan peculiar que sale desde su cuerpo atlético. De pronto él me reincorpora por lo que casi de inmediato me suelto de sus brazos. Con el corazón acelerado a mil dejo de mirarlo para ver a Eugenia quien me dedica una mirada de desagrado. Dejando de lado eso reacciono tomando la maleta la misma que jalo hacia arriba, rápidamente el señor Gilberto me quita la maleta de las manos para llevarla el mismo. —No señor, yo… Yo puedo llevarla—frunzo el ceño. —Camila solo dedícate a seguirme. Ella es Eugenia la persona que asiste a la señora Matilde quien es la encargada de este lugar. Matilde es como mi abuela puedes confiar plenamente, ambas están a tu disposición—asegura con firmeza. Un momento

