Tres días después... No puedo evitar sentirme como una verdadera madre. La habitación llena de flores y globos hace que me sienta de esa manera, creo que el señor Abernathy ha traído regalos hasta para mí. Amo sentirme así de amada por él aunque debo confesar que de vez en cuando no puedo evitar sentirme culpable. —¿Estás lista para volver?—él carga al bebé en sus brazos mientras que yo camino tomada del filo de su saco. Ambos caminamos por el pasillo del hospital, fue un parto algo doloroso Pero gracias a Dios todo salió de maravilla. En la hacienda... Todo está decorado para la bienvenida del bebé del cual Gilberto no ha dicho su nombre, como tampoco le he preguntado creo que eso lo decidirá con Aitana. En fin ambos entramos con una sonrisa misma que desaparece en cuanto vemos la

