Observando a mi madre noto como ella se desvanece en medio de jardín, limpio mis lágrimas y me voy corriendo hacia ella a quien tomo en mis brazos para llamarla sin embargo no reacciona. Mi cuerpo tiembla de miedo al ver qué no vuelve en si, por lo que llena de temor le pido a mi tia que llame a la ambulancia. —Mamá por favor despierta —le doy pequeñas palmaditas para que reaccione sin embargo no lo hace. —Listo Camila, ya viene la ambulancia, tranquila hija todo va a estar bien—mi tia me abraza. —Es mi culpa, todo esto es mi culpa—digo con sufrimiento. —No lo es, no ganas nada diciendo eso. Tu madre es una persona enferma por lo tanto esto, no es tu culpa, tranquila ¿Si? —ella limpia mis lágrimas. —Mamá—me agachó para abrazarla en medio de ese jardín. Más tarde... —Lo sentimos

