Capitulo 24 No me tomo la molestia de contestar, no quiero saber nada ni de él ni de su novia Aitana. Esa situación me tiene tan abrumada que lo único que quiero por hoy es hacer Pilates y comer un delicioso chocolate. Guardo ese aparato en la bolsa luego de eso me dedico solo y exclusivamente a tomar la clase. Una hora más tarde… Sudar haciendo ejercicio es tan reconfortante que me siento tan relajada. Estoy guardando mis coas cuando de pronto la maestra se acerca a mí con una sonrisa en sus labios. —Hola Camila ¿Cómo estás? Vi que venía tu esposo ¿Por qué no entro? —pregunta con curiosidad. —Ah claro. Es que tenía mucho trabajo así que tuvo que irse. Pero luego vendrá, durante estos días vendré sola—sigo guardando mis cosas. —Es importante que él también venga eso por la conexión

