DAREK
En la soledad de mi oficina recuerdos de los sucesos del día me llegan como una avalancha a la mente.
¿Divorcio? No daba crédito a lo que Amelia me había dicho después de encontrarme en la cama con quien se supone es mi secretaria y amiga de ella.
Bah, esa víbora jamás a sido amiga de ella, siempre se acerco a mi esposa con la idea de terminar en mi cama, le ayudo hasta conseguir el puesto de trabajo que tiene actualmente, y si termino en mi cama, cosa que consiguió por que yo así lo quise, no por que en realidad me gustará del todo esa mujer.
La verdad es que ella no debería haber visto eso, nunca estuvo en los planes que supiera que me estaba acostando con alguien más y siendo honesto, ni yo se por que lo estaba haciendo, bueno si se, pero es algo de lo que no pienso hablar por el momento.
La razón por la que me casé con Amelia fue por que así se me impuso para poder heredar los bienes de la familia y poder tener a mi disposición las empresas y el dinero Roig.
Siempre se espero que yo llevará el mando luego de la muerte de mi padre y así lo hice, terminé antes la secundaria y evidentemente, fui antes a la universidad donde egresé con solo 20 años.
Apenas obtuve mi título tome posesión de CEO de las cadena de hoteles Roig, una de las más importantes del mundo, estamos en segundo lugar, pero ascender es solo cuestión de tiempo y ese es mi objetivo principal a conseguir en la vida, ser los número uno.
Mi abuelo, chapado a la antigua y ya cansado de que fuera un mujeriego me obligó a contraer matrimonio, así que no me quedó de otra que buscar a quien sería mi esposa por al menos tres años que fue lo que se estípulo para poder acceder a mi actual cargo.
Mi abuelo quería que dejará de lado la vida que llevaba y que al casarme yo cambiaría, dejaría de lado el libertinaje y me concentrará en lo que era importante...la familia.
Nada más lejano de la realidad, es lo que menos buscaba en la vida, pero al parecer el resto no pensaba igual por que mostré una realidad completamente falsa.
Amelia la conocí de casualidad, al segundo supe que le gustaba o que incluso, estaba perdidamente enamorada de mi, no fue difícil acercarme a ella y conquistarla....dos meses más tarde, le estaba pidiendo matrimonio para así cumplir con la condición de mi abuelo.
Y ella como un niña inocente que estaba perdidamente enamorada de mi, accedió sin segundos pensamientos, simplemente salto a mis brazos y me dio un rotundo ¡SI!.
Claramente ella jamás supo el verdadero motivo por el cual le pedí ser mi esposa, tuve que llevar la farsa por un tiempo para que nadie sospechará.
Tuve que actuar como un esposo de lo más enamorado, cariñoso y fiel ante las cámaras, no podía dejar que el resto se enterará de la realidad de mi matrimonio, ya bastante se hablo de lo apresurado de todo como para seguir dándole motivos a la prensa de hablar de mi o de mi familia.
Para mi lo más importante siempre a sido el poder que obtendría al ser el CEO de la cadena de hoteles, el dinero que tendría a mi disposición entre otros privilegios.
Jamás me han importado los sentimientos, nunca me he sentido enamorado de ninguna mujer, si muchas me gustan y llaman la atención pero no más que eso y mi actual esposa, no va a ser la excepción.
Veo la hora en el reloj y me percato que es la hora de salida, así que mejor me iré a casa para hablar con Amelia y la estúpida idea de divorciarse de mi.
Por favor, todos los esposos o la mayoría, le pone los cuernos a su mujer, no hay para que hacer un escándalo sobre eso y se lo dejaré en claro esta noche.
Ja, de seguro ya estará arrepentida para cuando llegué a casa y me suplicará que la perdoné.
Todo su teatro de hoy no me lo compró, se que estaba herida y por eso dijo todas esas cosas, pero estoy seguro que con un par se besos y que me la folle toda la noche estará a mis pies otra vez.
Bajo hasta los estacionamientos y lo primero que veo es a mi asistente y chófer Bastian esperando por mi vestido con un traje formal, lentes sin montura y mi Maybach n***o a su espalda.
- Señor Roig, buenas tardes, le comento que la reunión en el restaurante italiano es en media hora, así...- lo interrumpo.
- Cancela y vamos a casa - le digo de la manera más fría posible y sin lugar a cuestionamientos.
-B-bien señor, así lo haré - algo desconcertado asiente a mi petición.
La reunión a la que debía asistir hoy, la había estado buscando desde hace un tiempo, los posibles clientes con los que me iba a reunir eran muy importantes, pero la palabra "Divorcio" pronunciada por Amelia me tenía por completo perturbado.
Se repetía en mi mente una y otra vez, como un maldito mantra.
Cuando nos casamos jamás tuvimos una verdadera relación de esposos, jamás vivimos como lo deberían hacer una pareja de recién casados que se aman profundamente...no, fue todo lo contrario, no la trataba con cariño y a decir verdad, yo jamás sentí algo por ella.
Físicamente es hermosa y con un cuerpo de infarto, el cual disfrute como se me vino en gana, pero amor? Jamás, podría decir que simplemente me acostumbré a su compañía durante estos tres años.
La cláusula se terminaría pronto, pero yo todavia no había solicitado el divorcio y solo se debe a que estaba bastante acostumbrado a ella y a sus atenciones, jamás me molestó si llegaba tarde o pasado a copas, la cantidad de horas que pasaba trabajando o la poca o más bien, nula atención que le prestaba a ella o a nuestra relación.
Es una buena esposa y por eso es que me había acostumbrado a ella y al hecho de sentirla cerca.
Con esto en mente y el hecho de que la palabra Divorcio aún sigue rondando en mi cabeza, es que me decido en llamarla.
Suena y suena el teléfono pero no contesta.
¡Maldita sea! ¿Que carajos hace que no me responde?
Algo en mi se impacienta y me da mala espina.
Intentó un par de veces más pero no tengo éxito, al contrario, ahora el teléfono suena apagado y me envía directamente al buzón de voz.
Llamé a la casa para saber si ya había llegado, pero me indican que no ha regresado desde que se fue en la mañana después de descubrir mi infidelidad.
Decido mejor ir directamente a casa para esperarla allá y hablar con ella.
Unos minutos más tarde hacemos ingreso en la propiedad y al ingresar a la sala veo todo en soledad y completamente en silencio, cosa que me parece muy extraña.
Amelia suele recibirme a la hora que sea con algo para comer o para tomar mis cosas y guardarlas.
Pero al ir caminando hacia el salón principal me puedo percatar de una pequeña cajita con un lazo en ella.
- ¿Qué es esto? - pregunto a quien sea de los que me rodean.
- La señora me pidió que lo trajera para dárselo señor - me responde Bastian.
- ¿La viste? - Le pregunto interesado.
- Si, en la mañana cuando me entregó el paquete - antes de que descubriera mi traición.
Abro la pequeña caja y salen a relucir dos gemelos brillantes con las iniciales de mi nombre en ellos.
- Hoy es su aniversario número tres señor, felicidades - me dice Bastian y yo lo fulmino con la mirada.
Lo que menos quiero es pensar en eso, por que me lleva de forma inmediata a los sucesos de esta mañana.
Volví a insistir y llamé nuevamente a Amelia, no podía ser que fuera verdad su amenaza.
Ella no tiene donde ir, ni familiares o amigos, menos un lugar donde quedarse o dinero a su disposición.
Mierda, donde estás Amelia?
No podía creer que su amenaza de divorciarse fuera real, se que estaba molesta, lo pude ver, tampoco soy tan ciego para no darme cuenta que le dolió el hecho de verme en la cama con alguien más.
Pero de ahí a solicitarme el divorcio como si hablará del clima? Es algo muy distinto, no creo que este hablando en serio.
La muy tonta volverá en cualquier momento y más cuando esté en la calle sola y desamparada sin que nadie la pueda ayudar, cuando pase hambre y frío volverá a mis brazos pidiendo perdón y que laacepté de nuevo.
¿Pero por que carajos me preocupo de eso? O de ella? Se supone que lo que más quería desde el momento en que supe que me debía casar fue en divorciarme.
Siempre me dije que apenas se cumplieran los tres años me alejaría de ella y volvería a mi anterior vida, a vivir la vida que me gusta y que merezco.
No podía creer que hablará en serio, me masajeo la frente en un acto voluntario para calmar las ganas que tiene mi cabeza de explotar.
Suspiro frustrado y cansado, decido mejor irme a descansar, ya llegará esa mujer a mi lado.