Capítulo 3: Familia

1429 Palabras
Estar separada de mi familia por tantos años fue una las peores decisiones que he tomado en mi vida. Mi padre y mi hermano, son lo único que me queda. Mamá murió cuando yo era una adolescente debido a un cáncer y desde entonces mi padre se dedicó por completo a educarnos y que nunca nos faltará nada, por sobre todo amor, él no se quiso volver a casarse con nadie, así que siempre fuimos los tres contra el mundo y yo, como una mala hija me enamoré tontamente y los abandoné. Se que ambos sufrieron con mi partida, nunca me lo dijeron pero solo al mirar sus ojos me podía dar cuenta de todo el daño que les estaba haciendo. Y ahora estoy pagando las consecuencias de mis actos, se que a ambos les dolió, no tengo justificación que valide mis decisiones y ahora, después de todo lo sucedido, me arrepiento de haberme alejado de las únicas personas que siempre me han cuidado y amado de forma incondicional. Estar entre los brazos de mi hermano, me hacen volver al pasado de cuando eramos pequeños, siempre fuimos inseparables, es obvio que teníamos nuestras peleas pero nada grave o que no se pudiera solucionar. Con el tiempo, nos fuimos haciendo cada vez más cercanos y más que hermanos, nos volvimos mejores amigos. Pero como nos llevábamos por 7 años de diferencia, llegó el momento en que Orlando debía ir a la universidad y fue ahí, cuando comenzamos a vernos menos tiempo generándose una distancia entre nosotros, pero sin perder el amor que nos tenemos por el otro. Nosotros somos oriundos de Irlanda, pero luego de la muerte de mamá, papá decidió cambiar aires y nos trasladamos a Londres donde vivimos actualmente, pero por algún motivo tanto mi hermano como yo, decidimos estudiar en Estados Unidos. Ahora se que debí haberme quedado en mi país y no haber salido jamás. - Enana, estas bien? - me dice Orlando mientras me abraza, sabe que algo me sucede. - No, nada esta bien - digo como puedo, por que las ganas de llorar me están superando. - ¿Qué sucedió? - pregunta calmado y lo agradezco, no quiero que haga nada tonto. - Necesito me ayudes con algo - digo a cambio. - Por supuesto, lo que quieras - responde sin dejar de abrazarme o acariciarme el cabello. - Necesito un abogado - digo dejando que los recuerdos me atormenten y la ira me invada. - Bien...para que? - pregunta para cerciorarse, por que estoy segura que ya sabe de que se trata, no hay que ser muy inteligente. - Para divorciarme - digo y me alejó de los brazos de Orlando, quien me mira algo sorprendido al comienzo pero después una sonrisa se desplaza por su rostro. - ¡Hasta que por fin reaccionaste! Papá se pondrá muy contento al saber que vuelves a casa - dice y a mi el pecho se me llena de miedo y felicidad. - Tú...tú crees que me reciba? - digo nerviosa y agachando la mirada. - Hermosa, papá lo único que quiere es que regreses, le dan igual los motivos, solo quiere que vuelvas a tu hogar donde nunca deberías haber salido - me dice feliz con un leve tono de reclamó. Mientras yo asiento feliz y satisfecha por su respuesta quitándome un peso de encima. Continuamos hablando por unos minutos de varias cosas hasta que caigo en cuenta de algo. - ¿Cómo sabías que estaba aquí? - lo miro de forma dudosa y él solo sonríe. - Justo estaba con Viví cuando la llamaste, de un minuto a otro salió corriendo y no me dijo nada, como no sabía si algo malo había sucedido decidí venir a comprobar que le había pasado y bueno, fue sorpresa verte aquí...la verdad es que no sabía nada - lo miro atentamente por varios segundos para ver si me miente...y no, se ve honesto, además no tiene motivos para mentirme. - ¿Y que hacías con Viví? - eso sí me parece sospechoso. - Cada vez que estoy en la ciudad nos juntamos a conversar y dio la casualidad que estábamos en eso cuando recibió tu llamada, deja de sobre pensar las cosas y que tu loca mente se cree cosas que no son - dice divertido y juega con mi nariz, en un acto bastante infantil que no me gusta. Seguimos conversando mientras decidimos comer, comenzamos a poner las cosas en la mesa vientres Orlando busca que ver en la televisión, justo estamos en eso cuando aparece Viví desde su habitación. - No era necesario que te escondieras en tu cuarto - le digo divertida, por que se demoró mucho en salir. - Lo sé, pero cuando escuché que estaba Orlando aquí contigo, preferí no molestarlos - responde y se encoje de hombros. - Gracias - le digo en un casi susurro y ella me da una tierna sonrisa a modo de respuesta. Elegimos una película y comenzamos a comer entre temas variados y un montón de risas hasta que el sonido del teléfono de mi hermano comienza a interrumpir el ambiente. Lo vemos rebuscar entre su pantalón el teléfono para contestar y antes de hacerlo me mira, a lo cual, lo miro no entendiendo. - ¿Qué, que sucede? - comentó mientras me llevó un bocado a la boca. - Es papá quien llama - dice y yo trago grueso, de forma inmediata mi corazón comienza a latir histérico y la manos me comienzan a sudar por los nervios. - ¿Quieres hablar con él? - me pregunta y yo sin pensarlo mucho asiento con la cabeza. Me extiende el teléfono y lo veo por unos segundos como si fuera una bomba atómica hasta que decido tomarla después de respirar varias veces para calmar a mi alocado corazón. - Aló? Hola...papá - contestó apenas y con los ojos cerrados esperando su reacción, la línea se queda en silencio por varios segundos y cuando pienso cortar por que puede que la llamada se haya caído, escuchó que me responde. - ¿No crees que tres años fueron suficientes para estar lejos de casa? ¿Cuando vas a volver? Te di todo el tiempo que quisiste, pero es hora de que vuelvas desde donde nunca debiste salir - su voz, solo escucharlo me rompió en miles de pedazos, él a pesar de todo lo que hice siempre a esperado por mi y en qué vuelva a casa. Lágrimas de felicidad por tener a mi familia y amiga al lado, me hacen sentirme amada y protegida, se que junto a ellos estará todo bien. - Iré y necesito ayuda para tramitar mi divorcio - digo más decidida que nunca a dejar mi pasado atrás. - Bien, le pediré a nuestros abogados que comiencen con el trámite, pero Amelia...- no lo dejo terminar por que hay algo que necesita saber antes que todo. - Estoy embarazada, Darek no lo sabe y no quiero que lo sepa - digo como un vomito mental y siento como Lanzó (así le decimos de cariño) se atora con su bebida a mi costado. Mi padre también debe estar sorprendido por que no dice nada, quedó todo en silencio. - Vaya manerita de anunciarlo amiga - se burla Viví de mi manera tan brusca de decirlo, pero no encontré otra forma. Luego de uno segundos mi padre responde. - Bien, ese niño o niña es solo Earheart no tiene nada que ver con los Roig, regresa a casa con Lanzó, aquí te estaré esperando con los brazos abiertos princesa - mis ojos se cristalizan ante sus palabras, ya no quiero llorar, pero todo esto me tiene ultra sensible. - Bi-bien papá, pronto no veremos. Te amo - digo con un nudo en la garganta. - Yo igual mi nena, Te amo - dice igual o peor que yo, para después finalizar la llamada. Me quedó varios minutos llorando y liberando todo lo que tengo trabado en mi alma y corazón, necesito salir de aquí y volver a mis raíces, no quiero seguir en esta ciudad de mierda que solo me ha traído decepciones. - Así que....seré tío? - escuchó como mi hermano habla emocionado lo que me saca una sonrisa mientras asiento a su pregunta. - Si, en unos 7 meses serás tío - respondo feliz y él se lanza a mi para llenarme de besos y abrazos. Es hora de volver a casa, de volver a mi hogar donde nunca debí salir, donde mi bebé nacerá y crecerá, donde encontraré nuevamente mi felicidad.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR