Luego de que el señor misterioso desapareció entre la multitud, la pobre Charlotte pareció sufrir de una apoplejía, le pidió que la disculpara y también la dejo sola, al parecer ese pedazo de chocolate había afectado muchísimo la libido de su asistente, lástima que le perdió la pista, de lo contraria habría indagado quien era y si podía darle su número de teléfono para que su fiel empleada al menos tuviera una cita, la mujer no salía ni a la esquina, solo a trabajar y eso no era saludable, a pesar de que Valerie amaba su trabajo también se tomaba su tiempo libre, incluso antes de formalizar su compromiso con Dominick, se aseguraba de tener tiempo para sí misma. Observo sus pies, ya estaban un poco desinflamados, se estiro un poco y luego se levantó, tratando de ignorar en su totalidad “l

