Tres semanas, largas y sin Dominick habían transcurrido, no la estaba pasando nada bien y él tampoco lo hacía, aunque lograron encontrar la caja negra del navío, de todas formas, iban a someterlos a un proceso legal, que parecía nunca terminar, se supone que duraría una semana, luego dos, y pasaron tres y por los vientos que soplaban parecía que tendría que quedarse una buena temporada, justo en ese instante hablaba con él por teléfono. —Si no estás aquí para la boda tu Madre va a enloquecer. — dijo Valerie. — estoy segura de que va a pedir que la atrasemos un año, para que nos casemos en la fecha que fue bendecida por la bruja. —Chamán. — corrigió él. —Lo que sea. — respondió ella frustrada. —¿Y tú no vas a enloquecer si yo no llego pronto? — su tono seductor era irreconocible, inclu

