Se sentía enredado, como atrapado por una enorme telaraña, no entendía dónde estaba, o como había llegado allí… Su último recuerdo era… Valerie, estaba discutiendo con su esposa, porque había perdonado a su hermano. ¿Cómo podía hacer eso? Dean la había lastimado lo suficiente como para no indultarlo por sus delitos, al menos en el transcurso de nueve vidas, pero no, esa mujer no era rencorosa, simplemente seguía adelante con su vida, era un rasgo envidiable, uno que él no poseía, pero como le gustaría hacerlo. Trataba de hacerlo, sabía que en algún momento el pasado debía quedarse atrás, entonces sería capaz de recuperar la fraternidad con Dean. Sin embargo, en cada oportunidad que le veía a la cara, recordaba que fue por su culpa; no, por culpa de ambos, su hija nunca llego a nacer.

