—¿Qué? —dijo Scott exaltado—. No. ¡No, no y no! ¡Lo prohíbo! Se movía de un lado para otro, como un felino enjaulado, bajo la atenta mirada de todos. —A mí no me importa —dijo de pronto Liz, relajadamente. Scott la miró atónito—. ¿Qué? Chris me cae bien y lo conozco hace tiempo. Me da igual que viva con nosotros. Es más, me alegra poder ayudarlo. Scott miró a Brad, quien se encogió de hombros y abrazó a Liz, dando a entender su postura rápidamente. Scott suspiró y miró a Ethan. —¿Tú qué dices? —Digo lo mismo que Liz —respondió lentamente—. Scott, tus celos no te llevarán a ninguna parte, eres el único que está en contra. Audrey sólo quiere ayudarlo. Scott me miró derrotado y yo le hice un puchero. —Vamos, amor, será sólo un tiempo —dije suavemente. Él miró a Chris y a mí sucesivamen

