Y aquí me encontraba, después de todas las veces que había evitado volver, aquí estaba, apoyada en el mismo marco, mirando a la misma calle, suspirando igual que todas las otras veces que había venido aquí a pensar, a reflexionar, a escapar. Y era ridículo pensar que, aunque todo empezó aquí, aunque estuviese lleno de recuerdos, este era el único lugar que realmente podía calmarme. Comencé a recorrer todo con suma cautela, mirando cada detalle que pudiese haber olvidado y recordando cada una de las sesiones realizadas aquí. Pero ahora yo era una persona diferente, éste ya no era mi lugar. Ya no me pertenecía. No tenía derecho alguno a estar aquí. Entonces, ¿por qué no podía simplemente irme? Era como un imán pegado a la planta de mis pies. Algo me impedía marchar. Algo me decía que esper
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


