- ¡No puedo creer que volvamos a estar acá después de tantos años! - Mora observaba la plaza Navona y el dolor en sus pies le recordaba un día del pasado que había terminado como el mejor de su corta vida. Un beso en la oscuridad, una promesa sin palabras, una esperanza renovada. Y después … un océano de recuerdos tejiendo capítulos repletos de emociones. El viaje bifurcado luego de una cena que rápidamente había superado la incomodidad para convertirse en una presentación menos formal y más cálida. Un recorrido por la Toscana, explorando caminos y recovecos de la pasión. Tardes enteras con los olivares de fondo, entre sábanas arrugadas y caricias demandantes. Noches eternas con la luz tenue de las velas, mañanas arrebatadas, besos inagotables, risas imposibles de silenciar, miradas per

